Madrid, 3 jun (EFE).- Los cómic de ilustradores como Alberto Montt o Bea Lema, Premio Nacional de Cómic, abordan la salud mental y los trastornos emocionales y ya se han convertido en herramienta terapéutica que llega a los hospitales psiquiátricos y a las facultades de psicología.
Este miércoles, ambos ilustradores llevan esta temática a la Feria del Libro de Madrid, en una mesa conjunta, donde reflexionan sobre el poder de la ilustración y cómo esta permite al artista exteriorizar emociones, desmitificar trastornos y normalizar la consulta al terapeuta.
En declaraciones a EFE, Lema, que ganó el Premio Nacional del Cómic 2024 con su obra 'El Cuerpo de Cristo' (Astiberri), donde aborda la compleja relación de una madre y una hija y la importancia de los cuidados, constata que los profesionales de la salud ven en el cómic una forma de abordar temas de salud mental "de manera más accesible".
Lema explica que enfermeras de hospitales psiquiátricos le han trasladado que en consulta se usa mucho el trabajo de Alberto Montt que resulta muy ilustrativo, en concreto su obra 'Ansiedad', editado por 'Temas de hoy', del Grupo Planeta.
Y es que la pequeña criatura de color rojo de Montt, que representa la ansiedad y acompaña permanentemente al protagonista a quien susurra al oído, se convierte en terapia en las manos de los profesionales sanitarios, y el humor gráfico pasa a ser sanador.
Lema ha dado charlas en facultades de psicología y precisamente en la última, en Valencia, se ha proyectado el cortometraje de su obra 'El Cuerpo de Cristo', donde narra la psicosis desde los ojos de una niña.
La ilustradora reconoce que en las firmas de libros se le acercan muchos profesionales sanitarios que reconocen que usan sus libros como recurso, no sólo con pacientes también con las familias para saber cómo lidiar con una situación mental compleja.
Reconoce la autora que a la hora de crear intenta olvidar las repercusiones que pueda tener la obra ya que "cargar con ese peso puede ser demasiada responsabilidad y bloquear el proceso creativo".
Lema admite que empieza sus proyectos por cuestiones que ella misma tiene que solucionar: "Es un ejercicio de memoria para intentar entender cuestiones que he vivido".
Explica que, en general, al final de sus obras hay unas páginas en las que se dirige a las familias: "cuando alguien en casa empieza a tener un discurso incoherente y dice que se siente espiado o que alguien le hace daño, lo más intuitivo es negarle lo que está viviendo".
Sin embargo, lo más beneficiosa es escuchar, validar la experiencia y mostrar apoyo. Es el discurso que asumen los profesionales en sus consultas.
La dibujante también hace arte textil como terapia, combinando dibujo con texturas y bordados a mano: "Se trata de acercarse a terapias como la psicosis, desde lo tierno y blandito".
"El propio material transmite cuidado y protección frente a las representaciones culturales de esa temática, más cercanas a una película de terror", dice.
"Hacer todo desde una gráfica colorista e ingenua me permite buscar la ternura en vivencias duras. Siempre hay un reverso y vínculos fuertes".
Lema reconoce que habrá artistas atormentados, pero no es su caso: "Yo personalmente no me siento así, pero sí me gusta utilizar la creación como una manera de mutar las experiencias e incluso de percibir la dualidad".
"Nada está bien o está mal, las cosas no son tan puras, normalmente los extremos se tocan y hay una gama de grises muy grande. A mí me interesa explorar esos temas menos definidos donde los extremos se tocan".
En el caso de cómic infantil, Lema comenta que no es un terreno que domine porque los niños perciben la realidad de otra manera, pero la gráfica es "un medio fantástico" para adentrarse en esas temáticas con ellos.
Y recuerda que existe un movimiento Medicina Gráfica, impulsado por la doctora Mónica Lalanda, que utiliza el cómic y la ilustración como herramientas de educación médica y humanización de la asistencia, especialmente en el ámbito infantil.EFE
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