SEÑOR DIRECTOR:
El Maratón de Santiago 2026, el fin de semana pasado, volvió a recordarnos que el deporte también tiene su propio lenguaje. Más de 33 mil personas participaron en las distintas distancias y más de 8 mil lo hicieron en los 42 kilómetros, cada una con su ritmo, su meta, su historia y sus límites, pero todas compartiendo una misma sintaxis colectiva: avanzar hacia La Moneda y cruzar la meta. Allí se vuelve visible algo profundamente humano, porque correr nunca es solo mover el cuerpo, sino ordenar la voluntad, administrar silencios, resistir el cansancio y dar sentido a cada kilómetro cuando todavía faltan muchos por delante.
Por unas horas, Santiago dejó de ser solo tránsito y rutina para convertirse en una ciudad que se lee de otro modo, con miles de desconocidos unidos por un mismo verbo: llegar. Ojalá aprendamos a valorar más esta fiesta, porque el deporte no solo mejora indicadores de salud, también enseña disciplina, comunidad y una forma concreta de esperanza, esa que aparece cuando alguien descubre que puede avanzar más de lo que imaginaba.
Kênio Estrela
Seis veces en el Maratón de Santiago
completa toda los campos para contáctarnos