Su compañía, la Inmobiliaria Fundamenta, encarga a reclusos de la Penitenciaría de Santiago que le provean de parte del mobiliario que va en las obras de la firma, y ahora comenzó también a encargar la ropa de trabajo de los obreros, en un modelo de negocios que quiere hacer escalable. “Aspiro a que el Estado pueda invertir en la rehabilitación de estas personas a través de subsidiar a las empresas a que contraten a hombres o mujeres que hayan tenido experiencia delictual”, dice.
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