SEÑOR DIRECTOR:
Suspensiones de clases, agresiones físicas, rayados, barricadas, paraderos destruidos y mucha violencia.
Estos son los resultados de la última manifestación de la Confech. Actos de esta gravedad y envergadura no pueden ser ajenos al debate interno de nuestra comunidad universitaria.
El hecho de que la Confech haya “despertado” luego de cuatro años de pasividad política ha traído consigo su peor faceta, una que no está dispuesta al diálogo, sino que recurre exclusivamente a la violencia para conseguir sus fines.
Es lamentable ver como el organismo que debería representar a todos los estudiantes, se reduce a una institución que valida la violencia y censura al que piensa distinto.
Mario Edwards
Presidente del Movimiento Gremial UC
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