Azul Chiorazzo entrenaba y competía en gimnasia artística con dos hernias de disco y dos discos deshidratados. Había cosechado siete medallas, cuatro de ellas de oro, en torneos sudamericanos hasta que su médico le dijo "no podés seguir así, tenés que dejar". En un nuevo capítulo de Voces, el dolor y el duelo de una joven que pasó, de un día al otro, de la colchoneta al trampolín: "Representar a tu país es una satisfacción única"
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