Otro ejemplo de malabares respecto a las promesas de campaña. Kast dijo que en cuanto entrara tendría un fuerte plan de seguridad y acciones efectivas contra el narco, la delincuencia y el crimen organizado, y ahora pone como prioridad atacar actos vandálicos y de incivilidades. Algunos abogados y legisladores establecieron puntos de prioridades al señalar que en vez de meter proyectos contra gente que raya una pared, debería el mandatario haber priorizado por levantar el secreto bancario para detectar y combatir a los narcos.
“El Siglo”. El Editorial. Santiago. 1/6/2026. La joyita de la Cuenta Pública del Presidente José Antonio Kast, fue la presentación de su proyecto de Registro Único de Vándalos e Incivilidades, para meter en una lista a quienes se sorprenda vendiendo bebidas alcohólicas y consuma drogas en la vía pública, hagan rayados sin autorización en propiedades públicas o privadas, destruyan equipo municipal. Y se considerarán a las personas que “hayan cometido delitos como atentar contra carabineros, el personal de los servicios de salud, la retención del transporte público, el tráfico de estupefacientes, el daño a monumentos nacionales, respondan por sus hechos”.
En contraste, el mandatario no presentó el prometido Plan de Seguridad y sus medidas actuales para combatir al narcotráfico, el crimen organizado y la delincuencia quedaron en un segundo plano.
Después de su discurso ante el Congreso Nacional, el jefe del Ejecutivo firmó el proyecto de Registro Único de Vándalos e Incivilidades, mostrando la prioridad que le otorga, mientras siguen sin conocerse planes, medidas y acciones realmente efectivas y novedosas respecto al combate al narco, el crimen organizado, el secuestro y otros delitos graves.
Es altamente probable, como ya lo señalaron algunos legisladores, que esta medida tenga un carácter clasista y estigmatizadora y se apunte, al final de cuentas, a sancionar a segmentos de la población de sectores pobres y populares, y acciones que realizan artistas urbanos o colectivos culturales en muchas comunas. En buen chileno, es una medida que caerá en las zonas populares y seguramente dejará de lado a los barrios de los ricos.
Por lo demás, con el problema que hay en cuanto a personal de Carabineros, es difícil imaginar cómo a lo largo de todo el país, en las 346 comunas, la policía uniformada ahora tendrá que andar arrestando a quienes hagan un rayado o dañen una propiedad urbana. Porque varias de las otras faltas o delitos ya están tipificados o normados. Y si la idea es traspasarle la carga a los equipos de Seguridad Ciudadana, también hay un problema de capacidades, competencias y controversias respecto a esos guardias.
La iniciativa del Presidente Kast indica que quienes entren en este registro, “perderán beneficios sociales como la gratuidad en la educación, la pensión garantizada universal, o el subsidio de arriendo”.
Comunicacionalmente el mandatario, su gobierno y sus equipos presidenciales, apostaron por darle una fuerza mediática, política, de impacto a esta lista de vándalos, y en estas horas y seguramente días, se discutirá amplia y profundamente. Y con eso, el plan de seguridad, las medidas para atacar al narco y el crimen organizado pasarán a segundo plano.
Algunos abogados y legisladores establecieron puntos de prioridades al señalar que en vez de meter proyectos contra gente que raya una pared, debería el mandatario haber priorizado por levantar el secreto bancario para detectar y combatir a los narcos.
Es otro ejemplo de malabares respecto a las promesas de campaña. Kast dijo que en cuanto entrara tendría un fuerte plan de seguridad y acciones efectivas contra el narco, la delincuencia y el crimen organizado, y ahora pone como prioridad atacar actos vandálicos y de incivilidades.
En ambos casos, con expectativa de qué sucederá realmente.
La entrada EL EDITORIAL. Cambio de prioridad. De combatir al narco a castigar al que raya una pared se publicó primero en El Siglo.
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