El emir de Dubái compró un superyate de 500 millones pero descubrió que tenía un problema grave: dentro no había cobertura móvil

El emir de Dubái compró un superyate de 500 millones pero descubrió que tenía un problema grave: dentro no había cobertura móvil

En ocasiones, los objetos de lujo son testigos e incluso protagonistas de grandes historias en torno ellos. No son pocos los ejemplos de joyas u obras de arte que han vivido más aventuras, robos o eventos históricos que muchas personas de carne y hueso. Los yates de lujo también son un buen ejemplo.

El superyate Dubái, antes de convertirse en el capricho flotante del jeque Mohammed bin Rashid al-Maktoum, emir de Dubái, también acumuló más peripecias antes de llegar siquiera a navegar, que muchos barcos en toda su vida útil: un príncipe caído en desgracia, un embargo, dos países y una construcción que duró casi una década. Pese a toda esa odisea, el capítulo más surrealista llegaría justo al final, cuando el barco ya estaba terminado y casi listo para entregarse.

Lo que mal empieza…

La historia del Dubái empezó en los años 90, cuando el príncipe Jefri Bolkiah, el polémico hermano del sultán de Brunéi, encargó la construcción de un megayate al astillero alemán Blohm+Voss (hoy filial de Lürssen Yachts), con diseño exterior del estudio británico Winch Design.

El proyecto arrancó con fuerza, pero su construcción se detuvo en seco cuando el príncipe entró en conflicto con su familia cuando se descubrió que estaba dilapidando miles de millones de dólares. Sus activos fueron confiscados, y el yate, con el casco de acero y parte de la superestructura de aluminio ya construidos, pero sin terminar, acabó en manos de los gestores encargados de intentar recuperar parte de la fortuna que Bolkiah había defraudado.

Tal como contaban en Boat International, el yate, a medio construir, salió a subasta y terminó siendo adquirido por el gobierno de Dubái, pero el camino hasta allí no fue directo. Antes de llegar a los Emiratos Árabes, el proyecto pasó por unos astilleros de Turquía, donde intentaron continuar con su construcción. Sin embargo, el proyecto no avanzaba al ritmo planeado y los sobrecostes no paraban de crecer.

Yacht Dubai On 8 May 2008

Por lo tanto, las autoridades de Dubái decidieron trasladar su construcción hasta los Emiratos, donde Platinum Yachts, empresa subsidiaria de Dubai World, lo terminaría. El yate (bueno, su armazón) llevaba años dando bandazos a medio construir, pero su aventura todavía tendría un largo camino por recorrer.

El problema es que, pese a lo que pueda indicar su nombre, Platinum Yachts no era precisamente una empresa con tradición en la construcción naval. El equipo que tomó las riendas del proyecto más ambicioso del emirato en realidad no sabía cómo construir barcos. Menos todavía uno de superlujo como el que debía ser el Dubái.

The Royal Yacht Al Sufouh Dubai United Arab Emirates

Según contaba el director general de la compañía, Kostis Antonopoulos, eso les obligó a hacer un aprendizaje acelerado y sobre la marcha. Para que los propios trabajadores entendieran qué estaban construyendo, Antonopoulos los llevó al Mónaco Yacht Show, uno de las ferias náuticas más prestigiosas del mundo. "Fue una gran experiencia para ellos y un salto cuántico en su conocimiento y comprensión", explicó. En su momento de mayor actividad, la construcción del yate del emir de Dubái llegó a movilizar a cerca de 800 trabajadores directos, además de los subcontratistas.

El Burj Al Arab, pero que navegue

El encargo del jeque Mohammed bin Rashid al-Maktoum al equipo de diseño interior no dejaba margen para escatimar en lujos: quería "un Burj Al Arab flotante".

162m Yacht Dubai 1866 70

Pocas semanas antes de la entrega oficial, el emir de Dubái subió a bordo para una inspección en persona. En algún momento de esa visita, bajó a las cubiertas inferiores e intentó hacer una llamada con su móvil. Sin embargo, tal y como sucede en el interior de muchos edificios, a medida que se iban interponiendo metros de acero con el exterior, se iba perdiendo la cobertura móvil.

Para alguien acostumbrado a que todo funcione a la primera, aquello era inadmisible y había que resolverlo de inmediato. Su propuesta no iba a gustar a los encargados del proyecto: había que volver a desmontar todos los techos que justo se acababan de terminar, con sus acabados de lujo impecables, para instalar amplificadores de señal y su cableado por todo el barco para garantizar la máxima cobertura móvil en cada rincón del yate.

De ese modo, el yate valorado en torno a los 500 millones de dólares, construido durante casi diez años y con una historia digna de una novela, tuvo que esperar un poco más para ser entregado porque su futuro propietario no tenía cobertura móvil en el salón. Así es el lujo cuando no admite medias tintas.

Según los expertos, el interior del Dubái puede alojar a 48 invitados y una tripulación de 88 personas, con una suite principal, cinco suites VIP y seis camarotes con balcones, más un atrio de 21,3 metros de anchura, cine, discoteca, gimnasio, spa y helipuerto con capacidad para que aterrice en él un helicóptero tipo Blackhawk.

Cuando el barco fue entregado en 2006 y se convirtió en el yate más grande y lujoso del mundo en ese momento, gracias a sus 162 metros de eslora y un peso de 12.488 toneladas.

En Xataka | Dormir en la habitación más lujosa del mundo tiene un precio. Concretamente 100.000 dólares y un vuelo a Dubái

Imagen | Wikimedia Commons (Gobierno de Ucrania, Imre Solt, trolvag), Charterworld

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La noticia El emir de Dubái compró un superyate de 500 millones pero descubrió que tenía un problema grave: dentro no había cobertura móvil fue publicada originalmente en Xataka por Rubén Andrés .

Abril 5, 2026 • 5 horas atrás por: Xataka.com 39 visitas 1963082

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