El encaje de bolillos, una tradición que exige concentración y soltura

Rebeca Palacios

Logroño, 25 jul (EFE).- Unas 170 encajeras de diferentes comunidades autónomas participan este sábado en la localidad riojana de Fuenmayor en un encuentro nacional para poner en valor la tradición de los bolillos, una labor textil artesanal que exige mucha concentración y soltura con los dedos para encajar los hilos y conseguir una delicada puntilla.

La organizadora del certamen, María Carmen San Martín, ha relatado a EFE que este año se cumple la 24 edición del encuentro, que se incluye en la feria de artesanía y vino que se celebra este fin de semana en Fuenmayor.

Este fino encaje se confecciona tras entrecruzar hilos enroscados en pequeños palos de madera (denominados bolillos) sobre un patrón de cartón (picado), que marca la posición de cada movimiento con alfileres y estos están fijados a un mundillo, una almohadilla firme que sirve de base para apoyar la labor.

San Martín, quien cumplirá 80 años el próximo diciembre, ha explicado que, a pesar de la paciencia y destreza que exigen los bolillos, es una técnica que "engancha".

Aunque la mayoría de las encajeras son mujeres de edad madura, ha precisado que también hay algunos tejedores más jóvenes y hombres, algunos de ellos alumnos suyos de la Universidad Popular de Logroño, donde imparte clases de esta técnica textil desde hace 28 años.

"Tengo un alumno que ha resultado ser un fenómeno y después de varios cursos sigue con mucha afición", ha relatado.

Sus pupilas suelen ser mujeres que se iniciaron en los bolillos de jóvenes y quieren retomarlos o, como le sucedió a ella, que aprendieron de niñas y no recordaban bien la técnica.

Esta profesora ha precisado que, aunque hay algunas técnicas más modernas, ella se dedica al encaje clásico español, como el de Camariñas (A Coruña), que llegó a Galicia gracias a los intercambios comerciales con los puertos de Flandes en el siglo XVI.

"No es más que vuelta y cruz, pero hay que poner mucha atención y cuidado para que no se enreden los hilos y encajar con precisión cada punto donde toca, de ahí la expresión coloquial 'hacer encaje de bolillos'", ha explicado esta maestra.

Algunos médicos recomiendan hacer bolillos a las personas mayores que tienen las manos "un poco atrofiadas" y, además, ha indicado que, a nivel mental, es una práctica muy beneficiosa para trabajar la concentración.

Hacer bolillos requiere "echar muchas horas" para lograr una pequeña pieza de encaje, que después se suele emplear para confeccionar ligas y pañuelos para las novias.

Antiguamente, "la gente pudiente" utilizaba estas puntillas para adornar sus trajes y completar su ajuar, con textiles cosidos en las sábanas y mantelerías.

Pero ahora, tras tanto esfuerzo invertido, las tejedoras prefieren coser los bolillos a piezas que se puedan "lucir" en la calle, como un abanico, un broche en forma de flor o un tocado, "en vez de guardarlas en un arcón".

En otras ediciones, este encuentro de Fuenmayor ha llegado a congregar a 400 encajeras de todo el país, "pero la asistencia ha caído ante la falta de relevo generacional para conservar esta tradición textil artesana", ha lamentado. EFE

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Julio 25, 2026 • 1 hora atrás por: Infobae.com 25 visitas 2321073

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