El cine está viviendo un verano muy dulce gracias a una taquilla que ha recaudado cifras récord y títulos que se han convertido en auténticos fenómenos de audiencia. Pero que esa fachada no nos engañe, hay un problema.
sos números, por espectaculares que parezcan, cada vez dependen más de un número limitado de producciones. Este verano contamos con solo dos grandes pilares en cartelera: ‘La Odisea’, convertida en la película IMAX más taquillera de la historia, y que ya ha superado los 1.100 millones de dólares en la taquilla mundial y ‘Spider-man: Brand New Day’, con 2.000 millones de dólares de recaudación en todo el mundo, convirtiéndose así en la octava película más taquillera de todos los tiempos.
No hay lugar a dudas, estamos ante un año muy positivo para la taquilla global. El problema surge cuando vamos más allá de la superficie. Si nos quedamos únicamente con las conversaciones que generan estas dos producciones parece que el cine funciona cada vez más en dos velocidades. Por un lado, tenemos producciones que engrosan la taquilla, que generan discusión y son un acontecimiento; por otro, películas que viven a su sombra y que encuentran cada vez más difícil alcanzar esa escala para llegar a convertirse en un gran éxito.
Y, aquí hablamos estrictamente de taquilla y de comportamiento comercial, no de calidad cinematográfica, reconocimiento crítico, festivales o lo que implica su recorrido posterior.
Es obvio que la taquilla se encuentra cada vez más polarizada y muy concentrada. Vivimos, más que nunca, en la era de las películas-evento. El público cada vez piensa más que película merece su tiempo y dinero, y producciones como ‘La Odisea’ o ‘Spider-man’ crean esa sensación de “pelis que tienes que ver en cine” y, sobre todo, hacerlo mientras todo el mundo está hablando de ellas.
Por un lado tenemos a Christopher Nolan y el incesante debate que crea cualquiera de sus obras. Para bien o para mal, el público siempre quiere comprobar cuál es su nuevo trabajo. En esta ocasión con la combinación de esa expectación, su formato IMAX, la adaptación de un clásico universal y un reparto de lujo hace check en la categoría de evento. Casi da igual desde donde se participe en esa conversación, ya sea para criticar la mutilación del formato en la mayoría de salas, o los memes en torno a las interpretaciones de Robert Pattinson, Charlize Theron o Zendaya, lo importante es no quedarse fuera del debate.
Y lo mismo ocurre con ‘Spider-man’, los superhéroes llevan lustros siendo un reclamo, pero en este caso bastan unas primeras críticas bastante positivas y una campaña promocional titánica protagonizada por sus estrellas Tom Holland y Zendaya para alimentar todavía más la expectación. A esto se suma todo lo que mueven a su alrededor sus estrellas: el interés en su relación personal, el fenómeno del method dressing de Zendaya y la conversación en redes que todo eso crea hace que la película esté prácticamente en todas partes.
No estamos únicamente ante productos que hayan vendido muchas entradas, son acontecimientos y, precisamente, el sistema necesita nutrirse constantemente de nuevos fenómenos capaces de ocupar el espacio de lo que eran los grandes éxitos. Ya sea Spider-Man, Barbie, Oppenheimer, Top Gun: Maverick o Vengadores: Endgame… el fenómeno cambia pero la estructura permanece: el dominio de los blockbusters.
¿Qué ocurre cuando desaparece la película que llena 40 salas, pero no 400? ¿Qué espacio queda para la que recauda 30 millones y no 1.000? Ahí está una de las grandes incógnitas del modelo actual: ¿dónde quedan todas esas producciones que no son un fracaso pero tampoco un acontecimiento?
Todas las franquicias o películas evento cuentan ya con una ventaja y, para el resto, la batalla es diferente. Una producción tiene que convencer al espectador de que verla ya en una sala es mejor que esperar unas semanas o unos meses para verla en casa. Un metraje que consigue 50 o 60 millones puede parecer un éxito dependiendo del presupuesto, pero no tiene la misma capacidad para arrastrar al conjunto del mercado como sí lo hace un fenómeno de 1.000 0 2.000 millones. Actualmente, la taquilla no necesita que todas las películas funcionen, solo que unas pocas lo hagan extraordinariamente bien, y eso cambia considerablemente la economía del sector.
Aquí está lo curioso: la parte media del mercado no ha recuperado el volumen que tenía antes de la pandemia, mientras que un pequeño grupo de grandes títulos sigue concentrando a la gran mayoría del público.
En 2025, las 20 películas más vistas en Europa concentraron el 35% de toda la asistencia cinematográfica europea, frente al 20% de 2019. Pero hay más, en 2019, 155 películas superaron el millón de espectadores en Europa; en 2025 solo 112, un 28% menos. Y, mientras que en 2019 hubo 20 películas que superaron los 10 millones de entradas, en 2025 fueron 12, es decir, una caída del 40%.
Esa concentración se aprecia también en la naturaleza de esos éxitos. De las 20 películas más vistas en Europa en 2025, 16 eran franquicias y, además, las producciones estadounidenses ocuparon 18 de los 20 primeros puestos de la taquilla europea.
Realmente estamos ante un problema estructural y Hollywood no parece que sea ese gigante que mata al cine europeo. De hecho, las películas europeas tuvieron una cuota de mercado del 31,4%, todavía por encima del promedio prepandemia, situado en el 28%. Además, gran parte del aumento de la producción europea vino de España, que produjo 99 películas más que en 2024, convirtiéndose en el mayor productor europeo. Así que, incluso con mercados nacionales capaces de generar sus propios éxitos, hay menos películas que consiguen convertirse en éxitos de tamaño medio o grande.
Las cifras totales de ingresos al alza tienen un significado menos atractivo para el sector cuando miramos el frío dato. Tal y como informa Reuters, la taquilla estadounidense está en camino a ser la de más ingresos desde la pandemia; el problema es que hay menos gente en los cines. Esta paradoja tiene fácil explicación: un 27% menos de gente en las salas frente a 2019, pero un precio medio de entrada que no deja de subir y una mayor pujanza de formatos “premium” como IMAX.
Esto último, algo que casa con la hipótesis de que el público solo se mueve por películas evento, y que no tiene problema en pagar incluso más por ellas.
Si nos fijamos en ‘Materialistas’, la película de Celine Song tras la exitosa ‘Past Lives’, sobre el papel debería haber ido como la seda. Un reparto con nombres como Pedro Pascal o Dakota Johnson, una directora en ascenso y un género como la comedia romántica que siempre tiene fieles seguidores. Sus 108 millones en la taquilla global están lejos de permitirnos hablar de fracaso, pero si lo comparamos con los gigantes de la cartelera son cifras diminutas y estuvo lejos de convertirse en un fenómeno capaz de sostener la cartelera.
Otro estreno de 2025 que nos permite ver el problema desde otro extremo es ‘Confidencial’. También reunía todas las papeletas para arrasar: un thriller de espionaje con nombres como Soderbergh, Fassbender o Cate Blanchett. Sin embargo, con un presupuesto de 50 millones de dólares, apenas recaudó 44 millones en todo el mundo. El propio director se plantea la gran pregunta que va incluso más allá de su propia obra:
“Si una película de presupuesto medio y protagonizada por estrellas no consigue que el público mayor de 25 años vaya al cine, entonces eso no es nada bueno para el cine. ¿Qué va a pasar con la persona que viene detrás de mí y que quiere hacer este tipo de películas?”
La clave, como también comenta Soderbergh para ‘The Independent’ es “encontrar la manera de atraer a este público hacia películas de gama media, que no sean grandes producciones de fantasía ni películas de terror de bajo presupuesto”
Otra película que podíamos pensar que podría engrosar esta lista es ‘Sinners’, pero precisamente la producción de Ryan Coogler con sus cifras puso a toda la industria frente al espejo. Parece que el público no ha dejado de acudir a películas originales, lo que ha cambiado es el nivel de riesgo necesario para conseguir que una película original destaque. Una vez que llegas a la conversación entre la audiencia, el boca a boca es tu mejor herramienta en taquilla.
España permite ver esta concentración desde otro ángulo, el caso más llamativo es el de Santiago Segura. Sus películas funcionan como eventos populares , movilizando a una audiencia muy amplia y en muchas ocasiones convirtiéndose en una parte fundamental de la taquilla española. Por ejemplo ‘Padre no hay más que uno 5’ fue la película española más taquillera del año concentrando más de dos millones de espectadores y 13,3 millones de euros. Y, mientras tanto, el número de películas españolas que superaron los cuatro millones de euros de taquilla pasó de cinco en 2024 a solo dos en 2025.
No hablamos de que el resto del cine español esté desierto, sino que la existencia de estos otros títulos, sin hablar una vez más en términos de calidad; ayudan a sostener el mercado nacional. Es evidente que cuando aparece un fenómeno capaz de movilizar a millones de espectadores, su peso dentro de un mercado es enorme. Pero también lo es el efecto contrario, cuando la zona intermedia pierde títulos capaces de llegar a esos números, ese peso relativo se vuelve todavía mayor.
El sistema necesita grandes películas, las que consiguen romper la barrera de la indiferencia, pero también necesita películas que no sean gigantes y que permitan a las salas y distribuidoras tener un flujo constante de espectadores. Si esos títulos no encuentran su público, la industria se vuelve cada vez más dependiente de los fenómenos. Y quizá esa sea la paradoja de este verano: es evidente que el público sigue dispuesto a ir al cine cuando siente que tiene que hacerlo. El problema es conseguir que sienta lo mismo por las películas que no vienen acompañadas de una franquicia, un acontecimiento, un director convertido en marca o un presupuesto gigantesco.
La taquilla puede estar viviendo uno de sus mejores momentos, pero ¿cuántas películas hacen falta para conseguirlo?
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La noticia
El enorme éxito de 'La Odisea' y 'Spiderman' revela un problema a largo plazo para el cine: la taquilla se ha polarizado
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Lara Ben-Ameur
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