Carlos Expósito
Roma, 16 may (EFE).- Fabio Caserta, técnico del Empoli, en Serie B italiana, prometió que no revelaría hasta el final de temporada su reto si lograba evitar el descenso. Lo consiguió tras un milagro, al empatar en el descuento contra el tercero. Ahora, pone rumbo a Galicia para cumplir su promesa: hacer el Camino de Santiago.
Caserta llegó al club en marzo de este año en una situación muy delicada. A mitad de temporada, el Empoli apenas había conseguido cuatro puntos en diez partidos, ocupaba puestos de descenso y ya había destituido a dos entrenadores en menos de siete meses.
El entrenador calabrés decidió rescindir su contrato con el Bari, con el que tenía acuerdo hasta 2027, y emprendió su camino hacia la Toscana con un objetivo claro: la permanencia en una categoría a la que el equipo regresó tras su descenso de la élite.
El italiano se prometió a sí mismo que si lograba salvar al equipo, haría el Camino de Santiago. "La idea nació desde que llegué a Empoli en una situación que no era fácil; decidí hacer una promesa si se alcanzaba el objetivo, y así lo hice, porque las promesas que hago, sobre todo a mí mismo, las cumplo", revela en una conversación con EFE.
No compartió con nadie esta promesa -por pura superstición- hasta la última jornada, cuando certificó la permanencia. El técnico iniciará su aventura este sábado, cuando se dirigirá desde Italia a Oporto (Portugal) para realizar el Camino Portugués, en el que recorrerá, según indica, 120 kilómetros.
"Estoy a punto de partir. Espero que sea una experiencia que me deje algo importante a nivel personal, y estoy convencido de que así será", asevera a esta agencia.
En Italia, Fabio Caserta es comparado con Checco Zalone, cómico y actor muy conocido y protagonista de 'Buen Camino', la película más taquillera de la historia del país, estrenada el año pasado. La cinta sigue a un excéntrico empresario de sofás que, tras la desaparición de su hija adolescente, abandona su vida de lujo y emprende el Camino de Santiago en su búsqueda.
Fue un doblete, con gol en el descuento incluido, del albano Stiven Shpendi, -uno de los jugadores más queridos por la afición- el que selló la salvación del Empoli.
Y el que provocó que Caserta desvelara su promesa y pusiera rumbo a tierras gallegas. "Elegí el camino porque siempre me ha fascinado la idea de hacerlo", declara.
"Soy creyente y he hecho otros viajes, pero esto era algo que realmente deseaba hacer", confiesa. El técnico, que compartirá su viaje a través de Instagram, donde ya ha publicado la primera imagen desde el aeropuerto dirección a la ciudad portuguesa, da inicio a su ruta espiritual, y lo hará solo.
El entrenador, cuyo contrato con el Empoli finaliza este mes de junio, está a la espera de novedades sobre su futuro, que dependerá de la decisión que tome la directiva. Pero ya es un héroe para una afición que vio a su equipo sufrir y con un pie en tercera durante gran parte de la temporada. EFE
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