Roberto Jiménez
Valladolid, 4 abr (EFE).- Un cambio radical de época, sobrevenido en apenas una generación con la complicidad del universo digital, ha dibujado el escritor y periodista Tomás García Yebra en 'Un padre transgresor'(ediciones JC), una conversación entre un padre y una hija adolescente que ha dado forma a través de una obra de teatro.
El pulso dialéctico delata bastante más que la distancia entre dos generaciones, es el abismo entre dos formas de entender y relacionarse en el mundo con apenas veinticinco años de diferencia, la edad que aísla y divide a un padre separado de una hija independizada superado ya el primer cuarto del siglo XXI.
Se confrontan dos generaciones a través de un padre y una hija, "pero en cierto modo es también un canto al amor a los hijos, el más bonito que puede existir en esta vida y que no tiene fecha de caducidad como el resto de los amores terrenales", ha explicado el escritor en una entrevista con la Agencia EFE.
La tiranía de las nuevas tecnologías, la opresión de lo políticamente correcto, la dictadura de la estética y el consumismo exacerbado son algunos de los rostros de una nueva época que Ernesto, el protagonista masculino, echa en cara a una Carlota que contraataca a su progenitor con acusaciones de cinismo e inmovilidad.
"La actual es una generación enfrascada en el ordenador y en los dispositivos tecnológicos, pero al final son el reflejo de lo que demanda la sociedad de cada época y en esta hay que dominar el inglés y los ordenadores para acceder al mercado laboral", ha añadido García Yebra (Madrid, 1956).
Mientras el padre reflexiona sobre la regresión de valores, la fragilidad y caducidad inmediata de una sociedad decadente y postrada ante las nuevas tecnologías, la hija contraataca con acusaciones de machismo, argumentaciones retóricas y de un discurso anticuado que transgrede el nuevo orden impuesto.
Las nuevas generaciones, ha proseguido, "no saben casi nada, son de una incultura que alarma, pero manejan las nuevas tecnologías como si las tuvieran en el cerebro: cada tiempo tiene sus historias", ha añadido este autor, que, después de muchos años como jefe de Cultura en una agencia informativa, se ha dedicado a su obra literaria y a la gestión de su librería-museo en Las Navas del Marqués (Ávila).
'Un padre trangresor', en realidad una novela corta dialogada, obedece a una estructura teatral de cuatro actos pensada para una hora y cuarto de representación, con dos personajes principales y otros tantos secundarios: "un artefacto teatral", en palabras de su creador.
La política y sus valores absolutos, las redes sociales, la religión, la familia, el amor, el sexo, la felicidad, el dinero y el éxito cobran un sentido o se redefinen en función de cada uno de los protagonistas de esta balacera dialéctica que García Yebra adereza con humor y gracia, pero con socarronería e ironía.
Desde la humorada a la mordacidad, el diálogo crece en tensión a medida que pierde en inocencia la banda sonora elegida por el autor para cerrar cada uno de los cuatro actos de esta obra, su segunda incursión en la escritura dramática a lo largo de su trayectoria.
'Quince años', 'Esos ojitos negros', 'Vivir así es morir de amor' y 'Resistiré', del Dúo Dinámico y Camilo Sesto, ponen hilo musical por ese orden a cada uno de los cuatro actos de una pieza donde el autor, a través del padre, dibuja el ocaso de una época y el albor de un nuevo tiempo con otras donde la cultura carece de importancia.
"¿Para qué sirve la cultura? No para ganar dinero sino para disfrutar y entretenerte: cuanto más domines una materia más disfrutarás una propuesta de cine o de música", ha puesto como ejemplos el autor, entre otros libros, de 'Desmontando a Cela' (2002), 'Santa Teresa is different' (2015), 'En busca de Miguel Delibes' (2020) y 'Carlos Alacaraz. El cambio de paradigma' (2022). EFE
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