
Sergio Ríos, quien fue el chófer del extesorero del PP Luis Bárcenas, declarará este miércoles como acusado en la décima semana del juicio de la 'Operación Kitchen', que indaga en el presunto espionaje orquestado por el Ministerio del Interior del Gobierno de Mariano Rajoy para robar información a Bárcenas y obstaculizar, supuestamente de esa forma, las investigaciones sobre la existencia de una contabilidad opaca en el seno del partido.
Según el escrito de acusación de la Fiscalía, Ríos habría sido captado como confidente por el comisario jubilado José Manuel Villarejo, también acusado en el juicio, al que informaría "de forma exhaustiva" de los movimientos y actividades de la familia de Bárcenas.
Anticorrupción señala que el conductor llegó a un acuerdo con la cúpula policial y como contraprestación recibió 2.000 euros mensuales, abonados con cargo a los fondos reservados de Interior, llegando a recibir presuntamente hasta 54.000 euros, además de una licencia de armas y una pistola por sus servicios, apostilla.
Apodado por la presunta trama como "el cocinero", la Fiscalía reclama para él 12 años de prisión y la nulidad de su nombramiento como funcionario de la Policía, cargo que presuntamente consiguió por sus actividades para la trama.
EL "CHICO PARA TODO" DE BÁRCENAS
Bárcenas aseguró durante su declaración como testigo que Ríos era, más allá de un mero conductor, su "chico para todo", puesto que también realizaba tareas administrativas, como cobrar cheques o "llevar documentación a algún sitio".
El extesorero del PP explicó que Ríos trabajó para él como conductor entre febrero de 2013 y abril o mayo de 2014, finalizando su relación laboral en el momento en que su esposa, Rosalía Iglesias, le planteó "dudas" respecto a su "comportamiento".
El miércoles, el único día de la semana en el que se celebrará el juicio, comenzará la declaración de Ríos y se espera que tras él testifique el comisario Andrés Gómez Gordo.
Anticorrupción señala que el chófer también habría trasladado información a Gómez Gordo, para quien el Ministerio Fiscal solicita 15 años de prisión y que además fue jefe de seguridad de la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal.
LOS ACUSADOS
Entre los acusados se encuentran el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez y el ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional Eugenio Pino, quienes ya han declarado y para los que la Fiscalía Anticorrupción pide 15 años de cárcel.
Fiscalía reclama la pena más alta para Villarejo, 19 años de prisión, mientras que para el jefe de Asuntos Internos de la Policía en la etapa en la que se habría producido el presunto espionaje, Marcelino Martín Blas, el Ministerio Público pide dos años y medio de cárcel.
Ambos declararon la semana pasada, en la que el comisario jubilado defendió que 'Kitchen' no fue sino una operación legal que buscaba el dinero de Bárcenas en el extranjero, mientras que Martín Blas se desligó de la operación asegurando que no tuvo conocimiento de ella hasta su imputación.
Además están acusados los inspectores policiales José Ángel Fuentes Gago y Bonifacio Díaz Sevillano, así como el comisario José Luis Olivera, aunque la Fiscalía solicitó el archivo para los tres al no apreciar suficientes indicios, quienes declararán la última semana de junio.
No se sienta en el banquillo el exjefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) Enrique García Castaño, para quien la Audiencia Nacional archivó el caso por "incapacidad mental sobrevenida" tras sufrir un ictus en 2022.
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