Clara Antón
Madrid, 3 may (EFE).- "El exilio rompió la vida que yo conocía totalmente, rompió la vida que conocía mi hijo", resume la periodista nicaragüense Maryorit Guevara, exiliada en España, quien reclama más apoyo para aquellos que como ella se han visto obligados a ejercer su profesión fuera de su país por miedo o por censura.
Guevara había recibido amenazas de muerte y la dirección de su casa estaba publicada en las redes sociales, donde se llamaba a quemarla con su hijo dentro. Tras ello, el 25 de diciembre de 2018 abandonó Nicaragüa en lo que "no fue una decisión libre", cuenta en una entrevista con EFE con motivo del Día de la Libertad de Prensa.
"Fue una decisión forzada por el contexto y por mi familia. Después de la detención de Lucía Pineda y Miguel Mora (presos políticos del régimen de Daniel Ortega), la situación se volvió mas peligrosa, había mayor persecución y ahí fue cuando entendí que lo que estaba pasando no era solo una amenaza, sino que era real", relata.
Una vez en España, creó el 1 de marzo de 2019 -el Día del Periodista en Nicaragua-, un medio digital llamado 'La Lupa Feminista', que informa de las luchas individuales y colectivas de las mujeres desde la región española de Extremadura, donde se asentó.
Sin embargo, el apoyo económico que tuvieron al principio no se sostuvo con el tiempo y su trabajo como periodista en el exilio era cada vez "más precarizado".
Aunque a Guevara y a sus compañeras el exilio no les quita la vocación -de hecho, "hay un compromiso mayor"-, las condiciones en las que ejercen cambiaron, ya que "muchos colegas están sin contrato, con salarios que no se ajustan a las realidades de los países donde viven y eso esta significando mayor precarización y que haya abandono de la profesión", denuncia Guevara.
Sin ir más lejos, la fundadora del Movimiento de Mujeres Migrantes de Extremadura, desde hace 3 meses se ve obligada a ejercer el periodismo en sus ratos libres, pues trabaja por las mañanas.
Por eso insta a la Comunidad Internacional y los medios de comunicación a que adopten "un papel más activo".
"Los medios en el exilio necesitamos sostenibilidad económica para poder seguir informando y romper la censura", insiste Guevara, y advierte de que "sin ese apoyo, la libertad de prensa se vuelve inviable en la práctica para las y los periodistas que están en el exilio".
Lo más difícil de informar de Nicaragua estando fuera para ella, sin duda, es "la distancia y la fragmentación de la información": "No estar ahí implica perder redes y tratar de sostenerlas con mayor cuidado, porque nuestras fuentes también están en riesgo", recuerda.
Guevara explica que cada decisión que se toma "lleva un mayor compromiso, una mayor responsabilidad" porque, subraya, se está "hablando de la vida de las personas, de la libertad de las personas".
En el caso del periodismo feminista, la situación se vuelve todavía más complicada: "En nuestro caso, muchas activistas defensoras de derechos humanos ya no están identificándose en los reportajes, ya no están brindando información y muchas también han salido del país", lamenta.
De hecho, más de 5.000 organizaciones de la sociedad civil -una mayoría de mujeres- fueron despojadas de su personalidad juridíca y criminalizadas en Nicaragua, recuerda Guevara.
Por eso, la periodista sostiene que ella y sus compañeros de gremio necesitan "más que una nota en el periódico, más que un espacio en la televisión" y no "ser solo el testimonio de lo que ha pasado en Nicaragua". Se necesita mostrar el "costo económico y emocional de ejercer el periodismo en contextos autoritarios".
"A España vine con dos maletas y un hijo y tocó empezar de cero, no solo en lo laboral, sino también en lo emocional", cuenta Guevara.
Preguntada por si valió la pena haber salido de su país para seguir informando, rememora que, a pesar de que "contar lo que pasa" es algo importante, hay muchas situaciones que "le duelen" y reconoce que no puede romantizarlo, porque el precio "ha sido alto".
"(El exilio) Ha implicado afectaciones económicas, emocionales, físicas, ha habido desarraigo, hay miedo, hay pérdida...", asegura Guevara.
A pesar de todo, actualmente, para ella ser periodista significa "resistir, intentar sostener la memoria de lo que ha pasado en Nicaragua para que no se repita la historia" y poder seguir contando lo que ocurre, aunque sea "con menos recursos" y confrontándose con "realidades nuevas". EFE
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