El Ciudadano
Lo que comenzó como un rumor en los pasillos del Congreso se ha transformado en otra crisis de nombres para el futuro gabinete de José Antonio Kast.
La figura de Natalia Duco Soler (36), la histórica balista nacional, asoma como la carta principal para ocupar la cartera de Deporte. Sin embargo, su nombre no llega solo: lo acompaña el peso de una sanción de 3 años por dopaje y la sombra de un «pago de favores» hacia su principal articulador, el senador Sebastián Keitel.
Natalia Duco es una figura de contrastes. Por un lado, ostenta una carrera de élite y un título de psicóloga con honores. Por otro, su biografía quedó marcada de forma indeleble en abril de 2018, cuando dio positivo por GHRP-6, una sustancia diseñada para liberar hormona de crecimiento.
Tras una rehabilitación mediática en programas de televisión y un paso por la gestión municipal en Huechuraba, su salto al ministerio es visto por muchos no como un triunfo de la resiliencia, sino como una elaborada operación de relaciones públicas.
En los círculos políticos, la nominación de Duco es interpretada como una concesión directa al senador Keitel. «Natalia fue el nombre que yo di y que apoyaré», reconoció el parlamentario a La Tercera el pasado 13 de enero.
La eventual nominación también ha encendido las alarmas en los sectores más conservadores de la coalición. Para estos grupos, la señal es «impresentable».
Fuentes internas sostienen que un gobierno que promete «orden y principios» no puede entregar la autoridad máxima del deporte a quien vulneró el principio sagrado del juego limpio. Existe un disgusto profundo ante la idea de que la «popularidad» pese más que la ejemplaridad ética que requiere un ministro de Estado.
La crítica no es nueva. El periodista Juan Cristóbal Guarello, en su célebre columna «Apoyo Inútil», denunció ya en 2018 los intentos del aparato estatal, cuando la ministra del deporte era Pauline Kantor, por proteger a la atleta apenas se supo el positivo.
«¿Qué significa ‘apoyar para que su caso sea tratado con transparencia’? ¿Es que existía alguna posibilidad de que las normativas de la WADA fueran injustas con Duco? No tiene sentido… el proceso no necesita a la ministra como guardaespaldas», escribió en esa ocasión Guarello.
Hoy, la prensa deportiva advierte que nombrarla ministra sería la culminación de ese blindaje: pasar de «protegida» por el Estado a «jefa» del organismo que debe fiscalizar el dopaje.
Desde la gestión técnica, el periodista Felipe Bianchi endureció el debate en El Dínamo (14 de enero de 2026), cuestionando la idoneidad profesional más allá de sus medallas.
«Yo no sé en qué momento todos empezaron a pensar en que el ministro de Deportes tiene que ser popular… La organización de eventos, el trabajo de presupuesto, el management deportivo… eso se estudia hace rato, no se improvisa. Si no existen las competencias profesionales, es un gran riesgo, es subvalorar el deporte», puntualizó Bianchi.
El mundo del atletismo tampoco guarda silencio. Según reportó ADN Radio esta semana, la sensación en el Estadio Nacional es de desconcierto.
Lucas Nervi, campeón panamericano del lanzamiento del disco en Santiago 2023, dice que «los últimos días han mostrado que no se genera ese sentido de unión en el caso de Natalia. No conozco ni su postura con respecto al deporte ni sus capacidades de gestión para referirme a cómo lo haría como ministra, pero creo que en un ministerio en el que las decisiones afectan de manera más directa, elegir a una persona que no genera un consenso interno ante sus conductas deportivas es dispararse en los pies para el gobierno».
En la misma línea, otros atletas activos, bajo reserva, plantean la contradicción final: «Si la ministra dio positivo por una sustancia planificada, ¿con qué cara nos van a exigir a nosotros protocolos estrictos? El mensaje para los juveniles es que hacer trampa tiene premio a largo plazo».
La decisión final queda en manos del presidente electo, pero el escenario es claro: la nominación de Natalia Duco ha reabierto una herida ética que ni el tiempo, ni la televisión, ni la gestión municipal han logrado sanar y le han puesto más tensión a un ya bastante convulso diseño del primer gabinete de Kast.
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La entrada El «Factor Duco»: La nominación que fractura al deporte y pone en jaque la ética del próximo gabinete se publicó primero en El Ciudadano.
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