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El Fascismo del Siglo XXI: entre el Ultra – Neoliberalismo y el Capitalismo Radical

El Ciudadano

El debate político actual nos obliga a redefinir conceptos que creíamos confinados al siglo pasado. El fascismo ha tomado un nuevo brío. El nuevo fascismo es, sin lugar a duda, ultraliberal. Lejos de las viejas retóricas estatales del siglo XX, esta corriente se posiciona firmemente a favor del mercado, la empresa y la iniciativa individual. Su objetivo económico es claro: bajar los impuestos a las grandes empresas y fortunas familiares, consolidando la oferta de servicios estatales en manos de las familias nacionales más poderosas y de las transnacionales más alineadas con su ideario.

Ejemplos de esta dinámica sobran en el escenario internacional. Las reformas tributarias de bajas de impuestos a las rentas de las grandes empresas en Estados Unidos, Italia e India han servido para consolidar el poder de sus gobernantes y de las familias más poderosas de sus economías.

En nuestro país, la gran reforma tributaria del gobierno de Kast, que avanza hoy en el debate del Congreso Nacional, demuestra cómo se han comenzado a desarrollar —sin contratiempos— adoptar tesis ultraliberales y de implementación de un capitalismo radical que son parte de la tendencia fascistas del siglo XXI en otros países del mundo.

El Estado fuerte: represión y paradojas de seguridad

Para avanzar en la implementación de estas políticas de contrarreforma, este modelo requiere de un Estado fuerte y autoritario, que se expresa en el ámbito de la represión a las fuerzas sociales organizadas que protestan contra los recortes y el término de los derechos sociales. Esto ya se percibe en las calles de Santiago.

Estas políticas de Estado fuerte se muestran en una evidente contradicción en su discurso de seguridad. Por un lado, alardean de que sus objetivos políticos buscan armar con mayor fuerza a las policías para atacar el crimen organizado. Por el otro, se niegan bajo cualquier circunstancia a terminar con el secreto bancario.

Esta última herramienta es la que permitiría una persecución penal verdaderamente efectiva de las bandas organizadas y sus cabecillas. Las razones que esgrimen para proteger este blindaje financiero son conocidas: aseguran que levantar el secreto bancario atenta contra la libertad individual de las personas porque pone en riesgo la inversión y la economía. Sin embargo, la realidad es que el levantamiento de dicho secreto es justamente lo que impide que inversiones de orígenes fraudulentos entren al flujo de la economía.

También argumentan que “la eficacia en seguridad no se logra debilitando las garantías del Estado de Derecho, sino fortaleciendo las capacidades investigativas de sus instituciones dentro del marco democrático”. No obstante, las acciones decididas de este gobierno no se han centrado en fortalecer la capacidad de investigación de las policías, sino, por el contrario, en fortalecer la represión del delito común. Esta prioridad política responde más al populismo que a un ataque efectivo contra el crimen más grave, que es el crimen organizado a gran escala.

Capitalismo radical y el horizonte de Chile

Todo esto demuestra que el fascismo del siglo XXI no tiene la más mínima pretensión de terminar con la existencia del capitalismo. Su meta es avanzar hacia una sociedad capitalista ultra neoliberal, sazonada con un toque de nacionalismo ramplón. Este barniz ideológico le otorga al neoliberalismo nuevos aires para reorganizar la división del trabajo, reformular la estructura de propiedad de las empresas nacionales y transnacionales, y perpetuar la búsqueda y dominio de nuevas fuentes de materias primas y energía.

Chile está completamente inserto en esta tendencia global, lo esperable para los próximos cuatro años es una reorganización profunda del Estado y un manejo de la economía volcado exclusivamente hacia la burguesía nacional y transnacional. El efecto directo de este diseño será un país sumido en una mayor depresión social, con más pobreza y una ultra mercantilización de los derechos sociales.

De mantener este rumbo, caminaremos por campos quemados donde la semilla del mal germinará, el mayor triunfo de este fascismo ocurrirá en la conciencia de las personas, cuando muchos comiencen a creer de forma aislada que solo en sus propias manos está su destino, esta victoria cultural e individualista consolidará su avance, aun cuando los ciudadanos vean caer a su lado, en este duro caminar, a sus abuelos, a sus padres, a sus hermanos, a sus hijos, y quizás, a ellos mismos. En síntesis, hemos comenzado a vivir un oscurantismo político y social con expresiones intelectuales de orden ultra neoliberal y de capitalismo radical de la mano del fascismo del siglo XXI.

Pablo Monje – Reyes

Cientista Político

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Mayo 26, 2026 • 2 horas atrás por: ElCiudadano.cl 32 visitas 2134619

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