Ruth del Moral
Madrid, 24 jun (EFE).- El fin del curso escolar abre la puerta a todo tipo de campamentos de verano, pero también a un mayor uso de pantallas y móviles como si fueran 'niñeras': así lo expone un estudio que señala que el 21 % de los padres expone a sus hijos menores a estas situaciones bajo la creencia de que se relajan.
"¿Dónde estará mejor mi bebé que en casa conmigo mientras teletrabajo?", es una de las frases que a menudo escucha la neuropsicóloga y codirectora del Máster de Neuroeducación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Patricia Mateos, que en una entrevista con EFE señala los beneficios de los campamentos de verano tras meses de esfuerzo cognitivo.
"En todos los campamentos, sean deportivos o tengan mayor o menor nivel académico siempre hay una parte lúdica y el juego tiene un valor educativo", recalca al tiempo que señala que si estas salidas no son posibles, también sirve bajar al parque o socializar con los vecinos.
Mateos explica que a lo largo del curso los chicos y chicas están estresados de procesar información de manera continua, trabajando la atención: "El cerebro necesita momentos de descanso" y recuerda que mientras la naturaleza reduce la ansiedad, las actividades lúdicas fomentan la dopamina y el ejercicio físico es un "gran potenciador del desarrollo cognitivo".
Los campamentos les beneficia en el aprendizaje emocional, en la autonomía y en su autoestima, señala a EFE.
"Puede parecer que no aprenden o que no hacen nada, pero eso es un mito. No solo se aprende en el aula", recalca la profesora ayudante doctor del Departamento de Psicobiología y Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Facultad de Educación de la UCM.
La teoría del desarrollo cognitivo de Jean Piaget señala que en la etapa de 2 a 7 años hay que fomentar la interacción física con el entorno y con el juego, porque son fundamentales para el desarrollo de las habilidades sensoriales y motoras, para el pensamiento lógico y para las habilidades en la resolución de problemas.
Pensar que tener al bebé en casa es mejor que llevarlo a una escuela infantil en verano es un error, señala Mateos, tras recordar un estudio de 2024 que refleja que la exposición a pantallas en niños de 0 a 3 años es de una media de 10 minutos en las escuelas infantiles y de una hora y media en el hogar.
Y alerta de otro informe que señala que el 21 % de los padres usa la televisión como "niñera" y el 23 % lo ve como un medio de relajación para sus bebés.
La neuroeducadora avisa de los riesgos de las pantallas ante un exceso de tiempo libre en verano, que crece entre una hora y media y tres horas más al día e impacta en la atención, en el lenguaje y en funciones ejecutivas.
"Poner pantallas a niños de 15 a 48 meses aproximadamente 2 horas al día multiplica por cuatro el riesgo de retrasos del lenguaje y antes de los 12 meses lo multiplica por seis", señala, además de recordar las alteraciones de sueño en los adolescentes y una mayor impulsividad.
La falta de conciliación tras el fin de las clases también es un desgaste para padres y madres que activan el "modo supervivencia" en estas fechas.
Mateos insiste en que una lectura compartida en casa, aunque sea breve, mejora las conexiones del lenguaje, la imaginación y estimula el cerebro en su totalidad y la profesora de Psicología de la Universidad Europea de Andalucía, Sandra Martínez, coincide en que la salud mental infantil debe protegerse "no con agendas perfectas ni actividades constantes, sino con pequeños momentos de presencia auténtica".
Ante el desgaste físico y psicológico que supone para muchas familias que no pueden pagar campamentos o cuidadores, algunas ONG como Educo o Cáritas ofrecen colonias y espacios gratuitos.
Cáritas diocesanas de Madrid acogerá a 1.100 menores hasta mediados de agosto y ha aumentado en un 40 % la oferta de plazas con el apoyo del Programa CaixaProinfancia de la Fundación 'la Caixa'.EFE
(Recursos de archivo en EFEServicios 8014573673
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