"Que Cristo tenga piedad en su alma, que murió en el crucifijo. Porque era un buen forajido, e hizo mucho bien por los hombres pobres". Así es como finalizaba una de las primeras obras dedicadas a Robin Hood, allá por el 1592. Y es que, aunque ahora le recordemos como un héroe que siempre estuvo…
Artículo original publicado en SensaCine
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