Para el oficialismo, la reconstrucción de las zonas devastadas por los temporales constituye para el mandatario la prueba de fuego, con miras a recuperar los niveles de aprobación ciudadana que perdió tras el alza de los combustibles. Bajar de la línea de flotación -cifrada por Palacio en el 35% y caer al 30% o menos- la ven como un signo de alerta, que puede impactar su agenda.
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