Como bien apuntaban recientemente nuestros compañeros de Xataka, encontrar hoy en día un móvil de gama de entrada con unas cantidades de memoria razonables hasta hace poco, empieza a ser complicado. Terminales como el Realme C71, que pudimos analizar el año pasado y ofrecía esta relación calidad-precio, no volverán a ser iguales. Estamos ante un cambio de paradigma en la industria.
Estos últimos años, nos hemos acostumbrado a ver cómo los fabricantes sacaban partido al exceso de oferta en memorias para montar combinaciones muy generosas a precios bajísimos. Sin embargo, todo apunta a que ese momento ha terminado de forma abrupta: sí, la crisis de las memorias tiene todo mucho que ver. Los datos de Counterpoint Research no dejan demasiadas dudas.
La escalada de precios en el primer trimestre de 2026 ha sido abismal, es más, no tiene precedentes cercanos. Además, el problema no afecta solo a un tipo de silicio, sino que se ha convertido en una doble pinza que ahoga la fabricación:
Este fenómeno no es simple fluctuación ni un problema de escasez, es un cambio artificial que pone en jaque la viabilidad económica de algunos fabricantes. Con los márgenes de beneficios tan ajustados, absorber ese impacto es complicado: o se sube el precio final, o se vende a pérdidas.
Casi todos lo saben ya: el contexto de esta crisis tiene nombre, Inteligencia Artificial. La industria está ahogada porque los grandes fabricantes de chips de memoria han desviado su producción hacia las codiciadas memorias HBM necesarias para los servidores de IA.
La capacidad de fabricación es finita, y ahora los centros de datos tienen prioridad frente al consumo. El propio co-CEO de Samsung ha sido uno de las actores autorizados en dar la voz de alarma.
Este aumento en el precio de la memoria no debería afectar a todos los móviles de la misma manera. En la gama premium, la que supera los 800 dólares, el incremento se diluye en márgenes más amplios, por lo que se apuntan a subidas de entre 100 y 150 dólares. Ahora bien, el drama se vive en los primeros escalones:
Dejando de lado la industria, la pregunta que nos hacemos es... ¿Cómo lo va a notar el usuario a la hora de comprar un nuevo teléfono? La amortiguación no siempre será una subida de precio directa. En la gama de entrada, podemos ver unos catálogos más reducidos con lo mínimo imprescindible.
La propia Counterpoint avecina el fin de los modelos base baratos para forzar al comprador a dar el salto al siguiente tramo de precio. Además, es posible que suframos un estancamiento técnico: la temida "reduflación" de la que se lleva hablando un tiempo. Volverán los 128 GB como estándar, e incluso puede que veamos un paso atrás con el uso de memorias más lentas y antiguas. Para los fabricantes, de acuerdo a otros analistas como IDC, significaría la mayor caída en envíos de teléfono móviles de la década.
Imagen de portada | Pepu Ricca para Xataka
En Xataka Móvil | Un gas invisible amenaza a toda la industria móvil. El bloqueo del estrecho de Ormuz tiene mucho que ver
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El futuro de los móviles baratos en dos gráficos que son un revés para la gama de entrada
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Pepu Ricca
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