En septiembre de este año que se nos va, un vuelo de la aerolínea Widerøe intentaba aterrizar en el norte de Noruega en medio de una espesa niebla. Algo que debería haber sido un movimiento rutinario guiado por satélite se convirtió en una emergencia: el avión perdió la señal GPS debido a las interferencias provocadas por unas maniobras militares rusas cercanas, según relata una investigación. No es un caso aislado, ni siquiera el más mediático: recientemente vimos cómo el avión en el que iba Ursula von der Leyen sufría un incidente en Bulgaria.
El sistema invisible que sostiene el mundo moderno está bajo ataque constante. Y lo preocupante no es solo que se rompa, sino que hemos construido toda nuestra economía digital sobre una tecnología de los años 70 que jamás fue diseñada para defenderse de las amenazas actuales.
El problema técnico. Para entender la fragilidad del GPS, hay que mirar a la física. Los satélites orbitan a unos 20.000 kilómetros y emiten una señal con la potencia de una bombilla tenue. Al llegar al suelo, es extremadamente débil. Cualquier con un transmisor barato puede emitir "ruido" en esa frecuencia, ahogando la señal (lo que se conoce como jamming) o suplantándola (spoofing). Esto ha provocado episodios de caos aéreo, como cuando en 2024, más de 1.600 aviones en Europa sufrieron problemas de navegación en solo 48 horas debido a la guerra electrónica en el Báltico.
Ambas técnicas importan y se diferencian en un aspecto clave:
De la estrategia militar a Pikachu. Los culpables de esta saturación operan a dos escalas muy diferentes, pero ambas contribuyen al colapso del espectro.
Esto democratizó el hardware de spoofing. Lo que antes requería de equipos militares muy caros, pasó a ser accesible mediante Radios Definidas por Software (SDR) baratas y tutoriales en YouTube. Hoy, esa tecnología accesible es utilizada por camioneros para falsear sus rutas y obtener mejores indicaciones, por barcos pesqueros para ocultar que faenan en zonas prohibidas y por criminales para desviar drones de vigilancia.
No solo importa para Google Maps. El error común es pensar que si el GPS cae, solo perderemos la capacidad de usar Google Maps o enviar nuestra ubicación por WhatsApp. La realidad es mucho más crítica. El GPS no solo dice "dónde" estás, sino "cuándo" estás. Cada satélite lleva relojes atómicos ultraprecisos. Esa señal de tiempo es el metrónomo que sincroniza el mundo moderno.
Imagen: NASA
Alternativas físicas. Ante el riesgo de un "apagón" que afectaría a bancos y redes eléctricas, han surgido diferentes alternativas al GPS:
Europa tiene una solución. Mientras se despliega un nuevo hardware, Europa ha tomado la delantera en software con su constelación Galileo. Recientemente se activó el servicio OSNMA (Open Service Navigation Message Authentication). Es una especie de "firma digital" gratuita que permite al receptor verificar criptográficamente que la señal proviene realmente de un satélite y no desde tierra. Y también la primera barrera efectiva contra el spoofing disponible gratis para civiles, algo que el GPS estadounidense aún no puede ofrecer.
Imagen de portada | Composición con imágenes de Rawpixel y Jose García para Xataka
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La noticia
El GPS se está rompiendo por las guerras y por Pokémon GO. El problema es que no tenemos un plan B
fue publicada originalmente en
Xataka Móvil
por
Pepu Ricca
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