Duró un poco más de un minuto. El peleador irlandés tuvo que tirar la toalla ante Max Holloway, tras sufrir una lesión.
Hay estrellas deportivas que traspasan sus propias disciplinas. Es el caso de Conor McGregor, el peleador irlandés que se hizo altamente conocido en los octágonos de la UFC.
McGregor fue, durante mucho tiempo, la cara visible de la organización. Pero, tras una serie de problemas fuera del ring y de complicaciones físicas, simplemente desapareció de los eventos más importantes de la institución comandada por Dana White.
Los aficionados, no obstante, nunca olvidaron a McGregor. El irlandés, además, supo mantenerse en la órbita del UFC, amenazando varias veces con volver. Hasta que, finalmente, lo hizo.
Fue en el UFC 329 que Conor McGregor por fin volvió a ser iluminado por los reflectores en el octágono. Su pelea con Max Holloway encendía muchas expectativas. Y todas se fueron al tacho de la basura.
¿Por qué? Resulta que el combate contra Holloway duró poco más de un minuto. En la primera acción, el irlandés mandó una patada y se le dobló el pie de apoyo. Era el principio del fin. Y apenas iban segundos de pelea.
Finalmente, Mike Beltrán, el réferi de la pelea, decidió parar las acciones y darle el triunfo a Max Holloway, ante un complicado McGregor que cojeaba. Así, fue el retorno tan esperado del irlandés.


Obviamente, las palabras de McGregor tras la pelea no fueron de gran entusiasmo. El irlandés se explayó a través de sus redes sociales. “Se me ha fundido el motor. Estoy destruido. No tenía ninguna lesión o lesiones antes de la pelea. Estaba lanzando patadas, plantando y saltando, durante todo el campamento y también detrás del escenario antes de la pelea. Esto salió de la nada. Estoy más que deprimido. Solo puedo describirlo como el infierno“, empezó diciendo.
“Estaba tan agudo y tan preparado para esta pelea que no puedo creer lo que ha pasado. El comentario de que estaba desconcentrado mientras entraba a la pelea es una tontería. Estaba calmado, listo y confiado. Estoy en shock por lo que ha sucedido. El diablo me está mirando literalmente a la cara justo aquí delante de mí. No voy a involucrarme. Estaré en la iglesia mañana. Superaré esto. No me dejaré desanimar. Regresaré“, cerró el famoso peleador de MMA.
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