Marta Gómez
Casavieja (Ávila), 2 ago (EFE).- El incendio forestal de Burgohondo (Ávila), el mayor de la historia de España con más de 50.000 hectáreas arrasadas y que continúa activo después de doce días, ha dejado numerosas historias de angustia, solidaridad y resistencia.
Una de ellas es la de Vicente, vecino de Casavieja, quien tuvo que abandonar su pueblo sin saber si volvería a encontrar en pie su vivienda y el pajar familiar.
Antes de evacuar, Vicente colaboró en el traslado de los mayores de la residencia de Casavieja, que fueron desalojados ante el avance de las llamas. Después llegó su turno. Se marchó con la incertidumbre de no saber qué ocurriría con su casa y con el pajar situado a escasos kilómetros de ella.
Finalmente, la vivienda consiguió salvarse pese a encontrarse junto a una finca por la que sí pasó el incendio. Sin embargo, el fuego destruyó buena parte del pajar, cuyo tejado se vino abajo y quedó cubierto por las tejas desprendidas tras el paso de las llamas.
Este vecino recuerda a EFE que todo comenzó el pasado sábado mientras preparaba el terreno para sembrar judías, una tarea habitual tras recoger las patatas tempranas. "Serían las doce y media de la mañana cuando vino a buscarme mi hijo, de 15 años, corriendo, nervioso y gritando: "Vámonos, papá, que desalojan el pueblo", evoca esos momentos aún con angustia
En ese momento, un helicóptero sobrevolaba la zona mientras él conversaba con otro vecino. "Lo que vino después me voy a ahorrar de contarlo, ya os lo podéis imaginar: desalojo, evacuación, humo, fuego, solidaridad...", resume.
Vicente también recuerda la ayuda recibida durante aquellas horas, con los vecinos de Arenas de San Pedro acogiendo a los evacuados y jóvenes de una peña trasladando colchones para los ancianos desplazados. "Puedo escribir una novela de estos dos días", asegura.
"Lo que encontramos el domingo es difícil de narrar", explica. Fueron entonces los vecinos que habían permanecido en el municipio quienes les contaron cómo "una bola de fuego huracanada, a toda velocidad, había arrasado nuestro pueblo".
Lejos de rendirse, apenas un día después retomó una de las tareas que había dejado a medias cuando comenzó la evacuación. "El lunes por la mañana fui a sembrar las judías. Dos días en remojo... ¿vosotros pensáis que germinarán?", se pregunta.
"Ayer regué para sembrar el resto, pero me van a sobrar judías. En Casavieja hay mucho por sembrar", concluye tras convertir esta última frase en un símbolo de esperanza y de la reconstrucción que, cuando acabe el fuego, afrontaran los municipios devastados por el incendio.
Tras vivir en primera persona la evacuación y las consecuencias del incendio, Vicente considera que los grandes incendios forestales requieren un cambio profundo en la forma de prevenirlos y combatirlos. Entre las principales medidas que defiende figura la creación de un sistema nacional unificado de gestión de emergencias que permita coordinar a todos los operativos bajo los mismos protocolos y procedimientos.
Asimismo, apuesta por que los puestos de dirección y responsabilidad en la extinción recaigan en los profesionales con mayor experiencia, formación y capacitación, con independencia de la administración a la que pertenezcan. En la misma línea, reclama reforzar la especialización de los bomberos forestales y crear equipos permanentes dedicados a las quemas técnicas y al uso del fuego táctico en los grandes incendios.
Entre sus propuestas también figuran aumentar los trabajos preventivos durante todo el año en las zonas de interfaz urbano-forestal, carreteras e infraestructuras críticas; potenciar la educación de la población en materia de autoprotección y cultura del riesgo; incorporar desde el inicio de los incendios analistas del comportamiento del fuego y nuevas tecnologías, como drones, inteligencia artificial o imágenes satelitales.
A su juicio, estas medidas permitirían afrontar con mayores garantías incendios de gran magnitud como el de Burgohondo, del que extrae una conclusión tras haber perdido parte de su patrimonio y haber vivido la evacuación de su pueblo: "Los incendios no entienden de fronteras administrativas, la respuesta tampoco debería entenderlas".
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