El inesperado Seat Panda que sirvió de papamóvil en la primera visita de un papa a España

Carlos Rosique

Madrid, 5 jun (EFE).- Un Mercedes Clase G 500 tematizado, un Isuzu D-Max renovado y tres 'buggies' de golf con asientos de cuero. Esos serán los vehículos que llevarán al papa León XIV por España, automóviles que distan, y mucho, del inesperado Seat Panda que utilizó Juan Pablo II en algunos trayectos del primer viaje de un Papa por España.

Quince días antes de la llegada del pontífice Juan Pablo II a España en 1982, la comisión encargada de realizar las comprobaciones previas a la visita se percató de que el papamóvil no cabía por las entradas del Santiago Bernabéu y del Camp Nou.

Eran dos de los grandes eventos de ese viaje de diez jornadas, que llevó al pontífice polaco por Madrid, Salamanca, el monasterio de Guadalupe, Toledo, Granada, Zaragoza, Valencia, Barcelona, el monasterio de Montserrat o Santiago de Compostela.

El Vaticano contactó con las propias autoridades españolas para encontrar una solución, que llegó a través de la compañía española automovilística del momento, Seat, que tendría que preparar en apenas dos semanas un vehículo pequeño y manejable que cupiera por los estrechos accesos de ambos estadios.

Era 1982, un año en el que la firma española matriculó 141.010 vehículos, siendo la segunda marca por número de ventas mientras trataba de alcanzar a Renault, que contaba con 166.209 ventas de turismos, según el Anuario Estadístico General de 1982 de la Dirección General de Tráfico (DGT).

España, todavía con la 'resaca' por haber organizado un Mundial de fútbol meses antes, preparaba la recepción de Juan Pablo II y, en la fábrica de Zona Franca, la compañía empezó a transformar un Seat Panda en un vehículo abierto para que el pontífice pudiera saludar a las masas.

El coche evolucionó en una 'pick-up' sin ventanillas laterales, con el parabrisas abatible y con una plataforma posterior reforzada desde la que Juan Pablo II pudiera permanecer de pie.

También se instalaron barras acolchadas para que el Papa pudiera sujetarse y una pequeña plataforma en la parte trasera para facilitar el acceso, explica la propia Seat, que dejó espacio para que el vehículo tuviera las banderas del Vaticano y de España sobre las aletas delanteras y los escudos pontificios en las puertas.

La compañía, que no envió a Martorell el diseño de tan preciado vehículo, ya que el encargo se preparó en la fábrica de Zona Franca de Barcelona, incorporó algunos elementos estéticos del Panda Marbella, la versión más distinguida del modelo y presentada ese mismo año.

No obstante, los asientos delanteros eran los del Panda convencional, tapizados en blanco y sin reposacabezas, con el objetivo de que el Papa pudiera ser visto desde todos los ángulos.

El Panda papamóvil cumplió finalmente su misión el 3 de noviembre en Madrid y el 7 de noviembre en Barcelona.

El automóvil recorrió los estadios abarrotados con Juan Pablo II de pie en la parte trasera, saludando y bendiciendo al público, aunque al no ser un vehículo blindado, su uso quedó limitado a recintos controlados.

Y es que la visita de Juan Pablo II llegó un año y medio después de que el pontífice sufriera un intento de magnicidio en la Plaza de San Pedro, cuando Mehmet Ali Ağca le disparó el 13 de mayo de 1981, lo que provocó un aumento de seguridad en los vehículos papales, que incorporaron blindaje y una cúpula de cristal antibalas.

Aun así, el Seat Panda se convirtió en un inesperado coche oficial de Juan Pablo II, a pesar de que Seat apenas contó con dos semanas para realizar el encargo.

Aunque hace apenas unas semanas se vio al papa León XIV montado en un Ferrari -el Luce, el primer modelo propulsado íntegramente por baterías fabricado por la fábrica de Maranello (Italia)-, la marca Mercedes siempre ha estado muy unida al Vaticano desde que, en 1930, la alemana le regalara un Mercedes Benz Nürburg a Pío XI.

Desde entonces, ese vínculo se ha ido reforzando con el paso del tiempo, como muestra el hecho de que uno de los vehículos que utilizará en su estancia en España sea un Mercedes Clase G 500.

Ese automóvil se usará en Madrid y, tras ello, viajará a Gran Canaria, mientras que el Isuzu D-Max se utilizará tanto en Barcelona como en Tenerife. Por su parte, los otros tres 'buggies' de golf eléctricos, diseñados en Burgos, se emplearán para los desplazamientos más cortos. EFE

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Junio 5, 2026 • 3 horas atrás por: Infobae.com 3 visitas 2174075

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