Raúl Gómez
Madrid, 20 jun (EFE).- Volver a ver a la planta "como un ser digno de nuestro respeto" es lo que persigue la autora Aina S. Erice (Palma de Mallorca, 1985) en su última obra: 'El jardín de los dioses', un recorrido por el papel espiritual de lo vegetal en las distintas sociedades.
En un mundo cada vez más desconectado de la naturaleza, la bióloga y divulgadora invita al lector a adentrarse en lo más profundo de las plantas, su espiritualidad, y en cómo éstas han moldeado nuestra forma de creer, de sentir, de pensar y de organizarnos.
"Debemos particularizar nuestra relación con las plantas, sacarlas de ese gran cajón verde e ir conociéndolas una a una, descubriéndolas a ellas y a sus historias", afirma la autora en una entrevista con EFE en el Jardín Botánico de Madrid.
Entre las más de 5.500 especies vivas de plantas que pueblan este real paraje, Erice explica que necesitamos volver a ver a la planta "como un ser digno de nuestro respeto", lo cual pasa irremediablemente por conocer "su papel en nuestras vidas y culturas".
A lo largo de la historia, sostiene, la flora no ha sido únicamente un recurso, sino también un "elemento fundamental" en la construcción de símbolos y ceremonias sagradas.
Desde las primeras ofrendas prehistóricas hasta los rituales contemporáneos, pasando por el olivo en el cristianismo, la guadaña segadora de vida que históricamente se ha asociado con la muerte o el "estatus privilegiado" del cáñamo en el hinduismo, el mundo vegetal y sus connotaciones espirituales aparecen allá donde se investigue.
La autora trata todos estos temas desde una perspectiva "inútil pero fascinante", con un tono riguroso y desenfadado que en ciertos momentos le hace adentrarse en "submundos vegetófilos" algo incómodos y comprometidos -pero igualmente necesarios de conocer-, como por ejemplo el de las plantas psicoactivas.
Se define como "una firma defensora de que el conocimiento contribuye a nuestra libertad" y, en este sentido, considera que conocer la historia y usos de este tipo de plantas aporta "una visión muy interesante" de las sociedades.
"Si más gente se acercase a las plantas psicoactivas desde una visión más tradicional, es posible que no hubiera tanto locuelo que decide tomarse un poco de estramonio y de repente se encuentre con que confunde la realidad con el delirio", resume entre risas.
Acercarnos al mundo vegetal no solo nos ayudaría a entender mejor las sociedades pasadas, también a mejorar la actual, es por eso que la bióloga aprovecha uno de los 14 capítulos de su libro para reivindicar la importancia del aroma, algo que asemeja al espíritu, asegurando que "es aquello que no vemos, pero que definitivamente está ahí".
"Actualmente todo son pantallas, todo es tocar, pero no oler. El olfato me parece una vía de conocimiento, de acercamiento y de relación con lo vegetal absolutamente ninguneada y que es necesario recuperar", subraya.
Así, 'El jardín de los dioses' se presenta como una inmejorable guía de campo para reconectar con nuestro pasado, reconciliarnos con nuestro presente y asomarnos al futuro.
Todo esto en un momento de crisis medioambiental severa en la que parecemos haber olvidado que, si somos lo que somos actualmente, es en gran medida gracias a la naturaleza, al uso que hemos hecho de ella y a la forma en la que hemos conectado.
"Nuestra relación con las plantas está en el centro de la arena en la cual nos jugamos nuestro futuro como especie a largo plazo (...) porque, si queremos seguir existiendo como especie sin grandes catástrofes, buena parte de lo que tenemos que aprender es a volver a relacionarnos mejor con ellas", concluye Erice. EFE
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