En un mundo global pero con aranceles donde China es la fábrica del mundo y Alemania el motor de Europa, es fácil caer en tópicos históricos cuando hablamos del estado español los grandes clásicos mediterráneos como el aceite de oliva, el jamón o el vino, pero la realidad es que el España exporta al mundo muchos más productos. Sí, esos típicos aparecen en la lista, pero hay otros menos conocidos que están por delante. Y si abrimos el abanico a productos y servicios, no puede faltar un sector en el que es potencia mundial: el turismo.
El Atlas of Economic Complexity de la Harvard Kennedy School es una utilísima herramienta de la popular universidad de Harvard, que toma los datos de comercio internacional que los diferentes estados reportan a las Naciones Unidas para visualizarlos en un único gráfico tras limpiarlos con el método Bustos-Yildirim. Incluye datos de 250 países y territorios, clasificados en 20 categorías de bienes y cinco de servicios, cubriendo más de 6.000 productos.
El resultado es una radiografía de lo que España vende al mundo y lo que revela no siempre coincide con la imagen que tenemos. El último periodo de tiempo recogido por el Atlas de Economic Complexity es 2024, donde vemos que el estado español exportó 590.000 millones de dólares en más de una docena de sectores. Y hay un claro dominante: el sector servicios.
Los viajes y el turismo se apoderan de la esquina superior izquierda, con un valor de 107.000 millones de dólares. Es turismo puro: según el World Travel & Tourism Council, ese es el gasto de turistas internacionales dentro del territorio, un 10,9% más que el año anterior.
Le sigue un genérico "Negocios" y si tenemos en cuenta otras porciones rosas como los seguros, servicios financieros, transporte o el cajón de sastre de "No especificados", encontramos que esa franja rosa de los servicios son 163.000 millones de dólares del total, es decir, los servicios suponen el 28% de todo lo que España exporta.
El segundo rectángulo más grande de la gráfica corresponde a los coches, con un valor de 37.100 millones de dólares. Está en la esquina superior derecha, en color violeta: el coche es también el primer producto manufacturado, pero en tercer lugar y bastante por detrás de dos categorías de servicios.
Como vimos en este mapa de la industria automovilística europea, el oro del sector en el viejo continente le corresponde a Alemania, pero España se lleva la plata, con una cuota de 16,4% y casi dos millones de autos ensamblados al año. Al lado está el rectángulo de las partes del motor, con 10.000 millones de dólares. No obstante, si sumamos el conjunto de coches, piezas y vehículos comerciales, el conjunto suman unos 65.000 millones de dólares. Es decir, que la automoción es el segundo sector que más exporta España.
A partir de este punto la diferencia ya no es tanta y de hecho puede dividirse en dos. Por un lado y en rosa, el bloque químico, con los medicamentos como industria más destacada (más de 12.000 millones de dólares). El conjunto ronda los 37.000 millones de dólares. El amarillo corresponde a la alimentación, que en su conjunto supone unos 45.000 millones de dólares. Aquí las exportaciones están diseminadas con el cerdo, el aceite de oliva, el vino o los cítricos como más relevantes.
Fuera de estos sectores, lo más destacado es el aceite de petróleo y refinados, con algo menos de 9.000 millones de dólares y por debajo del 3%. Todavía menor influencia tienen minerales, maquinaria, metalúrgica, la electrónica o los textiles. Una lectura global y más profunda del mapa deja claro que España es, en cuanto a exportaciones, una potencia turística y agroalimentaria con una industria automovilística y química notable.
La dependencia del turismo es un arma de doble filo en tanto en cuanto permite aprovechar las ventajas competitivas de España, pero al mismo tiempo depende de factores externos, como el COVID o mercados emergentes que pueden absorber la demanda con precios más bajos.
Y aunque es dinero que entra sin necesidad de fabricar nada, no aporta complejidad: no hay patentes ni tecnologías exportables. Además, la calidad del empleo es inferior a otros sectores. En pocas palabras, es una cuestión estructural: ningún país rico se sostiene vendiendo buen tiempo y eso es la mejor invitación para reindustrializarse.
Portada | The Atlas of Economic Complexity
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La noticia
El mapa de las exportaciones de España, un país mucho más industrial de lo que se piensa
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
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