Asunción, 16 ene (EFE).- Los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y la Unión Europea firman este sábado, en Asunción, su esperado acuerdo de libre comercio, en un momento de creciente proteccionismo global y tensiones geopolíticas.
Después de 26 años de negociaciones, los representantes de ambos bloques estamparán sus firmas en el Gran Teatro José Asunción Flores del Banco Central de Paraguay, un lugar cargado de simbolismo, pues fue ahí donde se puso en marcha el Mercosur, en 1991.
La guerra comercial desatada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la cada vez mayor dependencia de China y las tensiones geopolíticas, con la guerra en Ucrania y la crisis en Oriente Medio aún vigentes, han empujado a ambas partes a superar sus históricas diferencias y sellar un acuerdo tan celebrado como denostado.
Una ausencia sorprendente
La ceremonia comenzará a partir de las 12.00 hora local (15.00 GMT). El anfitrión de la cita será el mandatario paraguayo, Santiago Peña, cuyo país ejerce la presidencia rotativa del Mercosur.
La delegación europea estará encabezada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Según fuentes oficiales paraguayas, también están confirmadas la presencia de los líderes de Argentina, Javier Milei; de Uruguay, Yamandú Orsi; de Panamá, José Raúl Mulino; y de Bolivia, Rodrigo Paz.
Panamá ingresó recientemente al Mercosur como Estado asociado y Bolivia está en el proceso final de su adhesión como miembro pleno del grupo suramericano.
De esta forma, salvo un cambio de última hora, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, uno de los grandes valedores del pacto, será el único ausente entre los presidentes de los países fundadores del Mercosur.
Fuentes oficiales brasileñas afirmaron a EFE que, en principio, al acto solo estaban convocados los ministros de Exteriores del Mercosur, quienes firmarán el tratado en representación del foro suramericano.
Sin embargo, al tratarse de un evento histórico, Paraguay decidió posteriormente invitar a los mandatarios de los países miembros.
Las citadas fuentes niegan que la ausencia de Lula se deba a sus diferencias ideológicas con alguno de sus pares y la atribuyen a problemas de agenda.
Con todo, Lula recibirá este mismo viernes, un día antes de la firma, a Von der Leyen en Río de Janeiro, donde discutirán los próximos pasos del acuerdo comercial, entre otros temas de la agenda internacional.
Más allá de la ausencia de Lula, Brasil, mayor potencia económica de América Latina y quien lideró las negociaciones con la UE, defiende con entusiasmo el acuerdo, que creará la mayor zona de libre comercio del mundo por población, con 720 millones de personas y un peso económico de 22 billones de dólares (19 billones de euros).
"Este acuerdo traerá más empleo, más ingresos, fortalecerá el agronegocio, la industria y, como consecuencia, los servicios y las inversiones recíprocas. Más europeos invertirán en Brasil y nosotros también invertiremos en Europa", dijo el jueves el vicepresidente y ministro de Industria y Comercio de Brasil, Geraldo Alckmin.
En la misma línea, el canciller de Paraguay, Rubén Ramírez Lezcano, destacó, ante congresistas de su país, que se trata de uno de los "acuerdos más importantes en términos económicos del planeta" y celebró que se haya llegado a un equilibrio, aunque ninguna parte esté 100 % satisfecha.
El tratado reducirá o eliminará gradualmente los aranceles sobre alrededor del 90 % de las exportaciones entre la UE y el Mercosur.
También recoge la posibilidad de aplicar medidas de salvaguardia bilaterales, en caso de una gran diferencia de precios. Del lado suramericano, uno de los grandes beneficiados será el sector agropecuario, mientras que en Europa será la industria.
Así culmina una odisea que comenzó en 1999.
Se cerró un principio de acuerdo político en 2019 y, finalmente, se concluyó el proceso negociador el 6 de diciembre de 2024, tras añadirse un anexo sobre medioambiente y retocar ciertos capítulos de interés de los suramericanos, como las compras gubernamentales.
El texto salió adelante en el seno de la UE con el apoyo de 21 de los 27 socios. Solo cinco votaron en contra: Francia, que lideró el 'no', Polonia, Austria, Irlanda y Hungría, ya que todos ellos ven el acuerdo como una amenaza para sus sectores agrícolas. Bélgica se abstuvo.
De hecho, las protestas de los granjeros europeos no han parado en las últimas semanas. No obstante, la entrada en vigor del acuerdo no será automática tras la firma, pues aún tendrán que cumplirse algunas etapas a ambos lados del Atlántico. EFE
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