Según adelante Voz Pópuli, un medio con buen recorrido en exclusivas sobre telecos, Telefónica ha iniciado conversaciones con Zegona para adquirir Vodafone España. Las negociaciones son recientes (apenas unas semanas) y fue Movistar quien levantó el teléfono primero. Telefónica quiere cerrar la operación en el primer semestre de 2026. Los rumores vienen de meses atrás.
El problema es que llega tarde, y eso tiene precio.
Hace algo más de dos años, Zegona compró Vodafone España por unos 5.000 millones de euros. Vodafone (la matriz británica) estaba vendiendo un activo problemático:
Para el grupo británico, España era un agujero de dinero y de esfuerzos. Para Zegona, una mina de oro mal gestionada.
Y en apenas dos años, el fondo ha demostrado que tenía razón:
Para los accionistas del fondo, el retorno ha sido espectacular: la acción pasó de 345 peniques cuando compraron Vodafone (menos de 100 cuando anunció sus intenciones) a más de 1.565 peniques ahora. Se ha multiplicado por 4,5 en dos años.
Vodafone España genera unos 4.500 millones anuales de ingresos y, con una gestión más enfocada que antes y sin la burocracia de un gigante mundial, se ha convertido en una operación rentable que Zegona puede seguir explotando... o vender al mejor postor.
Telefónica negocia ahora desde una posición débil. Necesita la operación (Marc Murtra ha repetido que Movistar debe liderar la consolidación del mercado español) y el mercado lo sabe. Acaba de cerrar un ERE de 4.500 personas. Y mientras Telefónica preparaba la casa para meter más muebles, su cotización ha caído un 27% desde finales de octubre.
Zegona, en cambio, ha disparado su valor.
El precio de esa indecisión se sitúa entre 2.000 y 7.000 millones de euros extra respecto a lo que habría costado la compra de Vodafone España en 2023. Zegona no tiene prisa. Puede esperar, puede exprimir, puede incluso quedarse tal y como está.
Telefónica ahora no puede permitirse ese lujo porque comprar Vodafone España no es un movimiento expansionista, es una necesidad casi defensiva: necesita masa crítica antes de que Europa fuerce una consolidación mayor donde Movistar sea el plato principal, no el comensal.
Pero cuando negociar es una necesidad y el otro lado lo sabe, el precio deja de ser una variable y pasa a convertirse en un peaje.
Si la operación cristaliza, creará un gigante con más del 45% del mercado español, grandes ahorros de costes al eliminar duplicidades (sedes, redes, contratos...) y un escrutinio regulatorio intenso desde Bruselas. Aunque no tan brutal como hubiese sido con Vestager porque Ribera tiene otra mirada.
Telefónica lo sabe y Zegona también. La diferencia es que uno llega tarde y el otro puede permitirse esperar. Eso lo cambia todo en una negociación.
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Imagen destacada | Vodafone, Telefónica
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La noticia
El negocio español que Vodafone vendió como lastre vale ahora el triple. Zegona ha demostrado que el problema era el dueño
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Lacort
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