El nuevo escenario regulatorio para el deporte profesional

Tras una década de discusión legislativa, la promulgación de la Ley Nº 21.823 marca un hito para el deporte profesional chileno. Entre otros aspectos, el país adopta un marco jurídico para las ligas deportivas profesionales, entidades que organizan las competencias en que intervienen organizaciones deportivas profesionales (ODP), como es el caso de la ANFP para el fútbol, y que cumplen un rol esencial en la estructura y funcionamiento del deporte profesional contemporáneo, tanto en su dimensión deportiva como en su creciente relevancia económica y social.

Una de las principales innovaciones es la incorporación de estas ligas al perímetro de supervisión de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF). La ley exige que las ligas se constituyan como sociedades anónimas cerradas o como sociedades anónimas especiales, para su autorización o reconocimiento por la CMF, y que cumplan estándares de información y publicidad “para con los accionistas, con la CMF y con el público en general”. No se trata de convertir al deporte profesional en un mercado financiero, sino de asegurar reglas claras, transparencia y responsabilidad institucional en actividades que movilizan recursos relevantes y generan efectos públicos significativos.

Todo lo anterior implica desafíos tanto para la CMF como supervisor como para las ligas deportivas profesionales como nuevas entidades supervisadas por el regulador financiero. Para la CMF, como ella expuso en la discusión de esta ley, se extiende su perímetro supervisor hacia sectores ajenos a los mercados financieros. Si bien esta reforma le quita la fiscalización de la mayoría de las ODP, traspasándola al Instituto Nacional del Deporte (IND), la misma reforma amplía el mandato de la CMF hacia un sector con situaciones y dinámicas particulares que requerirán criterios específicos y una comprensión más profunda en su funcionamiento. Para ello, la experiencia supervisora y capacidades adaptativas de la CMF serán claves. El regulador financiero deberá combinar sus 20 años de fiscalización de ODP que ahora terminan y más de un siglo de supervisión financiera, con su capacidad de adaptación y respuesta frente a los constantes cambios del mercado financiero para supervisar adecuadamente la información del entorno institucional del deporte profesional.

Para las ligas como la ANFP, en tanto, pasar a ser supervisadas por el regulador financiero que comiencen un proceso de aún mayor profesionalización, pues se requerirá gobernanza, disciplina corporativa y una cultura de cumplimiento frente a un regulador especializado en la supervisión de información. La ley concede un período de 18 meses de adecuación a las ligas en funcionamiento para cumplir las exigencias corporativas necesarias para ser fiscalizadas por la CMF. Estimamos que dicho período debe entenderse como una oportunidad para que las ligas conozcan desde ya los estándares que deben cumplir, fortalezcan sus estructuras internas y se preparen para relacionarse adecuadamente con el regulador financiero del país.

El deporte profesional es una de las principales actividades de nuestro país, que moviliza pasiones, recursos y reputación nacional. Esperamos sinceramente que esta ley contribuya efectivamente a modernizar la institucionalidad del deporte profesional chileno, para que sea más sólido y competitivo.

Por José Antonio Gaspar, Profesor Derecho UC

Junio 8, 2026 • 2 horas atrás por: LaTercera.com 21 visitas 2184085

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