Madrid, 15 abr (EFE).- Mariano Hervás, mando policial, ha declarado que su superior, el comisario Enrique García Castaño, le dijo en 2013 que había que seguir a Rosalía Iglesias, mujer del extesorero del PP Luis Bárcenas, por "orden directa" del director adjunto operativo (DAO) de la Policía, Eugenio Pino, acusado en el caso Kitchen.
La Audiencia Nacional celebra este miércoles la quinta jornada del juicio del caso Kitchen, en el que se juzga a la cúpula del Ministerio del Interior del primer Gobierno de Mariano Rajoy, incluido el exministro Jorge Fernández Díaz, por una supuesta operación parapolicial para espiar y sustraer documentación a Bárcenas.
Hervás, que ha declarado como testigo, era en la época en la que presuntamente se orquestó la operación, entre 2013 y 2015, jefe de las brigadas técnicas operativas de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), es decir número dos del comisario Enrique García Castaño, jefe de la UCAO, clave en Kitchen, pero exonerado en la causa por motivos de salud.
Hervás dirigió los seguimientos a Rosalía Iglesias en el verano de 2013, cuando García Castaño se fue de vacaciones. Su comisario le dijo, según ha explicado al fiscal, que estaban haciendo un "servicio rutinario", en el que había que seguir a la mujer de Bárcenas "por orden directa del DAO".
García Castaño le dijo que había "problemas a la hora de encontrar el dinero" de Bárcenas y relacionó el seguimiento con "testaferros y posibles locales" donde se pudieran ocultar estos fondos y no le habló ni de documentación ni de grabaciones de conversaciones.
Este testigo ha recalcado que él se limitó a cumplir órdenes, no preguntó y pensó que el seguimiento tendría que ver con la investigación abierta en la Comisaría General de Policía Judicial, que entonces investigaba el caso Gürtel.
El seguimiento fue un servicio que "apenas tuvo relevancia policial",se prestó con funcionarios que estaban en formación tras volver de misiones fuera de Madrid y finalizó en octubre de 2013, cuando el dispositivo fue detectado por un error de un funcionario, lo que motivó una "bronca del jefe de la unidad", ha explicado.
Sobre esta vigilancia, que desconoce si tenía un nombre -normalmente les daban el del santoral- se hicieron informes diarios, pero el testigo ha dicho que no le "suena" que se elevaran actas a la autoridad judicial, algo que ocurría cuando existía información relevante.
Este mando policial ha negado tener conocimiento de que se contase con la colaboración del chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, también acusado en la causa, ha dicho desconocer si este estuvo geolocalizado y no tuvo información, ni participó, en un volcado de datos pertenecientes al extesorero, ni procedente de un confidente.
Además, no habló con el comisario José Manuel Villarejo acerca de dichas vigilancias a Rosalía Iglesias, según ha declarado.
También ha desvinculado de la presunta operación Kitchen de una visita que hizo junto a García Castaño y un subordinado al despacho del entonces secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez -también acusado- que se debió a la instalación de un ordenador para "introducir una cantidad ingente de datos en un idioma extranjero". EFE
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