Cuando preguntan a las personas por la confianza que tienen en las instituciones, en la encuesta CEP de mayo de 2026, las opiniones se ubican mayoritariamente con las universidades, las fuerzas armadas y policías. Las primeras cinco instituciones son la PDI, luego las universidades, Carabineros, Fuerzas Armadas y las radios. En la cola, las cinco instituciones que menos confianza generan son el sistema de pensiones, la televisión, las redes sociales, el Congreso y los partidos políticos. Es muy interesante cómo los ojos de la opinión pública se han movido hacia las universidades en busca de respuestas, mientras en paralelo se anhela orden. Se desconfía de la política, se confía en el conocimiento.
La encuesta Clima Social de ICSOH-UDP de junio de 2026 preguntó por los sentimientos de las personas frente a la situación del país. Tres de cada diez responden con una sola palabra: preocupación. Los sentimientos positivos como la esperanza o el optimismo no sobrepasan el 13%. El giro más elocuente lo entrega la pregunta sobre prioridades y aparece el alza de los precios en un 38% y el desempleo con un 30%. En primer lugar, sigue presente la seguridad, pero el costo de la vida se ha vuelto una nueva amenaza. El 64% de los hogares enfrenta algún grado de dificultad para llegar a fin de mes. El 51% declara que la situación económica de su hogar es peor que hace seis meses.
Hay otro dato que no se parece a la idea de país que algunos grupos políticos suelen tener: un 70% prefiere un Estado que intervenga bastante o mucho en los asuntos económicos. Ese porcentaje no distingue trincheras y lo comparte incluso el 60% de quienes se autoidentifican con la derecha. La ciudadanía no está pidiendo un Estado omnipresente; está buscando uno que proteja, que acompañe, que no los deje solos.
Sobre las promesas de campaña, el 67% de los entrevistados tiene poco o nada de confianza en que el Presidente Kast cumplirá su palabra. La política tiene una tarea titánica: recuperar la confianza de quienes votan con la esperanza de mejorar sus vidas. Cumplir la promesa es un contrato invisible con la ciudadanía que no debe romperse. Los conflictos más urgentes en Chile —según la encuesta CEP 2026—, son la mala relación entre quienes se declaran de izquierda y de derecha, entre chilenos y migrantes y entre la gente rica y la gente pobre. Cualquier fuerza política que crea que ahondar en estos conflictos los llevará a un triunfo electoral, debe saber que solo seguirá fracturando el tejido social. Meter el dedo en la herida no parece ser el camino correcto para recuperar la convivencia, la paz social y la idea de que el país puede convivir entre distintos con respeto y garantías mínimas de un Estado bien constituido.
Las encuestas no gobiernan, pero hablan. Y lo que dicen hoy es claro: Chile está preocupado, la economía ya compite con la seguridad y la mayoría quiere un Estado presente. Los datos están ahí. La pregunta es qué hace el gobierno con ellos. Al final, gobernar es hacerse cargo del país que habitamos, no del que imaginamos.
Por Paula Walker, Profesora Usach y profesora Magíster de Políticas Públicas, Universidad de Chile
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