El Papa León XIV ha defendido, ante unos 5.000 participantes en el 47º Meeting por la Amistad entre los Pueblos celebrado en la ciudad italiana de Rímini, que "antes que las fronteras, las definiciones y las instituciones, siempre están las personas".
Así se ha expresado el Pontífice este sábado durante una jornada apostólica que le ha llevado también por la mañana a la República de San Marino y que ha concluido con una misa en el puerto de la ciudad italiana y un encuentro con enfermos y pobres en su catedral.
Por la mañana, en San Marino, el Pontífice ha propuesto a la república más antigua del mundo que se convierta en un "laboratorio" de buenas políticas orientadas al "cuidado de las personas", señalando que la calidad de una civilización "no se mide por el poder de sus medios, sino por el cuidado que ofrece y por su capacidad de reconocer al otro como un rostro y no como una función", ante las autoridades civiles reunidas en el Palacio Público.
Asimismo, ha centrado su reflexión en torno a la palabra Libertas, afirmando que "no existe verdadera libertad civil sin libertad personal" y reclamando "máxima humildad y paciencia" en diplomacia para reconocer "incluso las más tenues muestras de buena voluntad entre las partes en conflicto".
ENCUENTRO CON LOS JÓVENES EN RÍMINI
Por la tarde, en Rímini, el Papa ha participado en el 47º Meeting por la Amistad entre los Pueblos, donde no ha ocultado su entusiasmo al encontrarse con los jóvenes del Villaggio Ragazzi: "¡No saben qué bonito es verlos a todos aquí juntos!", ha exclamado. Recuperando las palabras de san Juan Pablo II --"si el mundo de hoy necesita algo, es la comunión"--, ha aplicado ese mensaje directamente a las nuevas generaciones y ha subrayado que "el amor es la fuerza que realmente puede cambiar el mundo", citando a san Agustín: "Si todos queremos cambiar el mundo, debemos empezar por nosotros mismos".
"Si habrá comunión en el mundo, comienza con ustedes, porque ustedes saben construir la comunión a través de la amistad, saben respetarse unos a otros para construir la paz", ha asegurado además dirigiéndose a los jóvenes presentes.
Antes de su discurso en el Meeting, el Papa ha recorrido algunos pabellones de la Feria de Rímini, donde ha visitado las exposiciones dedicadas a san Agustín y a Leon Harmel.
SE REÚNE CON CÁRITAS Y CELEBRA MISA ANTES DE VOLVER AL VATICANO
Tras el encuentro en el Gran Auditorio del Meeting, el Pontífice se ha dirigido a la Catedral de Rímini para reunirse con enfermos, personas con discapacidad y pobres atendidos por Cáritas. El Papa les ha dicho que en la catedral "están en casa", porque Jesús "acogía a los enfermos, a los pobres y a las personas con discapacidad y los ponía en el centro para curarlos y devolverles una vida conforme a su dignidad".
En este sentido, ha exhortado a todos a "seguir al Señor participando activamente en la vida de la Iglesia: en la parroquia, en las asociaciones y en los lugares de acogida y de servicio", subrayando que es en esos espacios donde "aprendemos y experimentamos el gran amor de Dios y descubrimos que todos somos hijos suyos y hermanos y hermanas unos de otros".
La jornada ha concluido con la celebración de la Eucaristía en el puerto de Rímini, en cuya homilía el Papa ha reflexionado sobre el verdadero sentido del descanso, contraponiendo la "evasión" que ofrece el mundo, "en formas dispersivas y ruinosas", con el auténtico reposo interior.
"El lugar más auténtico donde encontrar descanso, donde encontrarnos con Dios para encontrarnos verdaderamente entre nosotros, no está fuera, en el caos, sino dentro de nosotros, en lo más profundo del alma", ha afirmado, recordando las palabras que san Juan Pablo II dirigió a Rímini en 1982: "Descansar no significa separarse de uno mismo, sino encontrarse con uno mismo y reconciliarse con el propio interior".
En la homilía, León XIV ha elogiado el carácter de la gente de Romaña, "sincera y de carácter jovial, trabajadora y solidaria", y ha subrayado que los medios económicos y el poder deben tener siempre "la función de promover un proyecto de renacimiento por el bien de toda la comunidad", recordando que "todo lo que somos y tenemos es un don de Dios, que nos ha sido confiado para que, en sus manos, podamos ser unos para otros instrumentos de salvación en la justicia".
"Su corazón, nuestro corazón, que es tan grande, tan capaz de amar, nunca debe cerrarse. Busquemos todos el camino para caminar juntos, para construir un mundo de paz y amor", ha afirmado León XIV para concluir su jornada, en línea con las palabras que por la mañana había dirigido desde el balcón del Palacio Público de San Marino: "Que vivan siempre con auténtica libertad, con la auténtica libertad en Cristo Jesús, con la verdad, y que estén siempre unidos en este espíritu de acogida".
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