A pesar de que nadie me espera en Buenos Aires, me dirijo ahora mismo a esa ciudad, en un vuelo nocturno, como si el éxito de su feria del libro dependiese de mi presencia, como si millares de lectores aguardasen, impacientes, mi llegada, como si la charla que ofreceré un sábado por la tarde, improvisando, fatigando la memoria, habrá de cambiar la vida de los argentinos.
completa toda los campos para contáctarnos