El precio de esperar

SEÑOR DIRECTOR:

El IPoM de septiembre recortó la proyección de crecimiento para 2026 de 1,0–1,75% a 0,25–0,75%, y proyecta que la inflación cierre el año en 4,3%. Enfrentamos una economía que crecerá menos de 1%, con inflación superior al 4% y un desempleo que ya llega a 9,5%.

Conviene mirar esta combinación sin sesgos. No estamos frente a una estanflación clásica (el IPC subyacente se mantiene cerca del 3,3% y las expectativas a dos años siguen en la meta), pero sí ante un cuadro incómodo: crecimiento estancado, inflación sobre la meta y empleo deteriorado.

El dato más revelador lo aporta el propio Banco Central, que atribuye parte de la debilidad del mercado laboral al importante aumento de los costos laborales de los últimos años, junto con el avance de la automatización y una demanda interna más débil. La inversión en capital fijo, además, caerá 0,3% este año.

Se argumenta que el informe proyecta un repunte en 2027, con la inversión creciendo 8,1%. Es un escenario deseable, pero condicional. El propio emisor reconoce que la recuperación dependerá, entre otros factores, de la implementación de la Ley de Reconstrucción y de que se disipen los factores de oferta que han afectado a la economía durante este año.

Mientras tanto, el costo del corto plazo ya es un hecho: empleos formales destruidos y proyectos de inversión postergados. Una buena proyección para el próximo año no recupera lo perdido hoy, y la política monetaria puede amortiguar el ciclo, pero no resolver los problemas estructurales. La productividad, los permisos, la inversión y los costos laborales exigen una agenda urgente que no puede seguir esperando.

Daniel Breitling

Septiembre 10, 2026 • 49 min atrás por: LaTercera.com 31 visitas 2460304

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