Taipéi, 16 ene (EFE).- El presidente taiwanés, William Lai, aseguró este viernes que el acuerdo comercial alcanzado con Estados Unidos es "mutuamente beneficioso" y fomentará el despliegue global de las compañías de semiconductores, en medio de las preocupaciones por un posible debilitamiento del sector taiwanés de fabricación.
El Departamento de Comercio de EE. UU. anunció este jueves que el entendimiento, logrado tras varios meses de negociaciones, incluye una reducción de aranceles sobre los productos taiwaneses del 20 al 15 %, así como un compromiso de inversión de 250.000 millones de dólares de las compañías isleñas en territorio estadounidense.
Durante un acto en la ciudad de Taichung (centro de Taiwán), Lai destacó que ese gravamen del 15 % no se supondrá a la tarifa correspondiente al carácter de "nación más favorecida", lo que coloca a la isla en las mismas condiciones de competencia que Japón, Corea del Sur y la Unión Europea.
"En el pasado, Japón y Corea tenían acuerdos de libre comercio o similares con EE. UU., por lo que sus aranceles ya eran más bajos que los de Taiwán. Ahora las condiciones quedan igualadas, y los productos taiwaneses que se exporten a EE. UU. (...) obtendrán una posición relativamente ventajosa", aseveró, en declaraciones recogidas por la Oficina Presidencial en un comunicado.
Como parte del acuerdo, Lai aseguró que EE. UU. ha prometido ayudar a Taiwán a obtener infraestructura como terrenos, agua y electricidad, para que así las empresas taiwanesas que inviertan en el país norteamericano "puedan desarrollarse con éxito y formar clústeres industriales".
"No solo la 'selección nacional' de Taiwán invertirá en Estados Unidos, sino que la 'selección nacional' estadounidense también invertirá en Taiwán, en una relación mutuamente beneficiosa", manifestó el mandatario.
"Esto traerá grandes ventajas para sectores como defensa tecnológica, comunicaciones de próxima generación, seguridad, industria militar, inteligencia artificial, semiconductores, biotecnología y farmacéutica", agregó.
El presidente isleño también pidió el apoyo del Parlamento, actualmente controlado por una oposición favorable a estrechar los lazos con Pekín y que ha seguido con escepticismo las negociaciones comerciales con Estados Unidos, acusando al Gobierno de poner en riesgo la industria taiwanesa de semiconductores.
Según la Ley de Conclusión de Tratados de Taiwán, tras la firma de un acuerdo de esta naturaleza el Ejecutivo debe remitirlo en un plazo de treinta días al Legislativo para su deliberación.
El Parlamento puede entonces examinar sus disposiciones y, si considera necesario modificar alguna, el documento deberá ser renegociado con la otra parte. EFE
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