El Ciudadano
El criticado proyecto de ley antiaborto de la ultraderecha tiene un apellido político: su principal impulsor, Cristóbal Urruticoechea, diputado del Partido Nacional Libertario (PNL), es desde febrero pasado el esposo de la senadora Vanessa Kaiser, hermana de Johannes y Axel Kaiser.
Se trata de la iniciativa «Escucha su corazón», propone que las mujeres escuchen los latidos fetales antes de poder practicarse un aborto fue presentada el 7 de junio, tanto por Urruticoechea, como por los diputados Chiara Barchiesi (Partido Republicano), Catalina del Real (Partido Republicano), Álvaro Jofré (Partido Nacional Libertario), Claudia Reyes (Partido Republicano).y Ximena Ossandón (Renovación Nacional), quien posteriormente retiró su firma, tras admitir que fue un “error” haberlo patrocinado.
El objetivo es modificar el artículo 119 del Código Sanitario, específicamente el procedimiento de consentimiento informado que deben seguir los médicos antes de practicar un aborto y establece que el facultativo está obligado a ofrecerle «de manera verbal y directa» la posibilidad de escuchar los latidos mediante instrumentos electrónicos, «junto con una descripción objetiva de los mismos» a toda mujer que acceda a un aborto legal en las tres causales vigentes—riesgo vital de la madre, inviabilidad fetal letal o embarazo por violación—.
Aunque el texto establece que la paciente puede declinar el ofrecimiento de escuchar lo latidos, el profesional deberá negarse a realizar el procedimiento si no accede, lo que ha sido considerador como violencia obstétrica un acto de revictimización a las mujeres y niñas.
“La madre está en libertad de decir: ‘No, no quiero escucharlo’, pero lo que sí sucede en este caso es que el médico no va a practicar el aborto”, plantea Cristóbal Urruticoechea, en declaraciones recogidas por The Clinic.
El proyecto antiaborto de la ultraderecha chilena encuentra su espejo en las políticas implementadas por el gobierno de Viktor Orbán en Hungría, donde desde septiembre de 2022 se estableció por decreto la obligatoriedad de escuchar los latidos fetales antes de cualquier aborto.
Aunque hoy es el jefe de la bancada de los Nacional Libertarios —partido al que se adhirió en diciembre de 2024—, Urruticoechea ha militado en todos los partido políticos de la derecha. Su periplo incluye la UDI (hasta 2012), el paso a RN en octubre de 2020 y su fichaje por el Partido Republicano en agosto de 2021, del cual dimitió en abril de 2024.
Durante su actividad política acumula un historial plagado de episodios cuestionables que anteceden a su actual proyecto. En 2022, sus declaraciones sobre mujeres violadas que abortan generaron indignación al afirmar que «no se desviolan» ni física ni moralmente, declaración que casi lo lleva a la Comisión de Ética. Su trayectoria política ha estado marcada por su oposición frontal al aborto, calificando las tres causales vigentes como «convertir el crimen en ley».
Los cuestionamientos al diputado se extienden a diversos ámbitos de su desempeño público. En 2020 difundió una imagen falsa que pretendía mostrar una supuesta «trampa vietnamita» instalada por la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) contra Carabineros, que resultó ser de un banco de fotos español sin relación con la realidad mapuche. El uso indebido de tarjetas de combustible del Congreso por parte de su entonces pareja Tamara Küpfer y un hijo del diputado, con 38 cargas de bencina con fondos públicos, lo llevó nuevamente a la Comisión de Ética y a la Fiscalía de Valparaíso, recién devolviendo $7 millones en mayo de 2024.
Incluso en plena sesión legislativa fue captado junto a Chiara Barchiesi retrocediendo un video para ver el tráiler de la película «Joker: Folie à Deux», situación que nuevamente lo encaminó a la Comisión de Ética.
Urruticoechea no oculta su propósito final: la derogación total del aborto en Chile. Sus declaraciones previas a la presentación del nuevo proyecto revelan que este proyecto es parte de una cruzada contra las tres causales legales, argumentando que «hay múltiples formas de salvar la vida que se engendra dentro del vientre de una mujer que ha sido violada» y que «al inocente, vida». La propuesta «Escucha su corazón» representa, en esencia, un intento de subvertir la ley vigente utilizando un mecanismo que, según sus críticos, constituye una forma de tortura psicológica para mujeres en situación de extrema vulnerabilidad, con el respaldo político de un clan familiar que desde el Partido Nacional Libertario busca imponer su visión sobre los derechos de las mujeres chilenas.
La entrada El proyecto antiaborto tiene apellido político: Urruticoechea, los Kaiser y una mochila de cuestionamientos éticos se publicó primero en El Ciudadano.
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