París, 30 ene (EFECOM).- El proyecto de ley de presupuestos para 2026 en Francia llega a su fin tras cuatro meses de debate parlamentario, con una última etapa en la Asamblea Nacional, donde el primer ministro, Sébastien Lecornu, activó este viernes el artículo 49.3 de la Constitución que permitirá su aprobación sin voto.
"Francia necesita un presupuesto. Por ello, ante esta Cámara, invoco la responsabilidad del Gobierno sobre todo el proyecto de Ley de Finanzas de 2026, con base en el artículo 49 de la Constitución", declaró hoy simplemente el primer ministro ante la Asamblea Nacional.
Lecornu somete así a votación la responsabilidad del Ejecutivo en el presupuesto estatal por tercera y última vez. Este es el último paso antes de su aprobación definitiva, que debería tener lugar a principios de la próxima semana, tras el examen de nuevas mociones de censura, tras las ya rechazadas el viernes y martes pasados a las partes de ingresos y de gastos del proyecto de presupuestos.
Se esperan dos mociones de censura. Al invocar la responsabilidad del Gobierno, Lecornu se enfrentará a una de la izquierda (excluyendo al Partido Socialista) y otra de Agrupación Nacional de la líder de extrema derecha, Marine Le Pen.
Salvo sorpresa mayor, serán rechazadas, al igual que las cuatro anteriores, gracias a los republicanos y, sobre todo, al Partido Socialista. El Gobierno cuenta con un colchón relativamente cómodo de unos veinte votos para sacar adelante las cuentas del Estado para 2026.
Se trata de un texto "imperfecto" pero "útil", según el Ejecutivo. Si bien es cierto que es "imperfecto", este presupuesto "es un texto útil para los franceses, ya que nos permite salir del clima de incertidumbre que ha prevalecido durante los últimos meses", declaró el jueves la ministra de Hacienda, Amélie de Montchalin.
Dirigiéndose a los miembros del Senado, dónde el texto superó la víspera una moción de censura, la ministra enfatizó que el proyecto de presupuestos era el resultado de "350 horas" de debate, aunque no gusta a la derecha ni tampoco a una parte de la izquierda.
El presupuesto incluye varias concesiones, en particular hacia el Partido Socialista (PS), como comidas a un euro para estudiantes en los comedores universitarios y un aumento en la prima de empleo para trabajadores con bajos ingresos.
El borrador inicial del presupuesto pretendía reducir el déficit público al 4,7 % del PIB en 2026, frente al 5,4 % del PIB en 2025. Finalmente, se situará en torno al 5 %, dentro de la trayectoria descendente para la que se había comprometido Francia con Bruselas y que prevé situarlo por debajo del 3 % en 2029.
El ponente general del Senado para el presupuesto, Jean-François Husson (LR), criticó el jueves un borrador que "agrava el déficit en más de 10.000 millones de euros en comparación con el presupuesto inicial" y que seguirá incrementando la deuda pública, "hasta el 118,2 % del PIB en 2026, frente al 115,9 % en 2025".
Sea como fuere, eso supondrá una bocanada de oxígeno para el Ejecutivo y para el presidente, Emmanuel Macron, ya que evita un nuevo adelanto electoral como le reclaman la extrema derecha de Marine Le Pen y la izquierdista La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon.
Hace unos meses la esperanza de vida del Gobierno Lecornu parecía corta, pero el primer ministro ha sabido maniobrar en una Asamblea en la que carecía de mayoría para lograr la principal tarea que le encargó el presidente, adoptar unas cuentas para este año.
Se espera que una vez aprobadas las cuentas del Estado para 2026, Lecornu proceda una remodelación ministerial, aprovechando la anunciada salida de la ministra de Cultura, Rachida Dati, para lanzarse a la conquista de la Alcaldía de París en las elecciones municipales del próximo marzo. EFECOM
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