'El puente de Waterloo', de Derain, recupera su vibrante luz y gana en profundidad
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'El puente de Waterloo', de Derain, recupera su vibrante luz y gana en profundidad

Madrid, 3 abr (EFE).- Recuperar la luz vibrante y luminosidad que originalmente mostraba 'El puente de Waterloo' (1906), de André Derain, ha sido un desafío para los restauradores del Museo Thyssen-Bornemisza tras una investigación científica con técnicas como la reflectografía infrarroja, fotografía con luz rasante o el análisis de los materiales.
El Museo Thyssen-Bornemisza ha presentado este jueves el estudio técnico y la restauración de "El puente de Waterloo' (1906), realizados tras una campaña de micromecenazgo con la que se ha recaudado unos 24.000 euros, "cifra que no ha cubierto todos los costes de la restauración", han señalado fuentes de la institución.
Una restauración que ha comprendido un complejo trabajo durante 15 meses. Primero, se ha realizado un estudio de la técnica pictórica de Derain, un pintor que utilizaba pinceladas de colores casi puros junto a zonas donde se deja entrever el lienzo con una ausencia total de pintura.
"El artista hizo dibujos preparatorios con un lenguaje con mucha fuerza", ha contado la directora de restauración de museo, Susana Pérez, quien ha destacado que la imagen radiográfica confirma que el artista mantuvo su idea inicial.
"La esencia de esta obra es trasmitir la luz", ha añadido Pérez, que ha explicado que se ha llevado a cabo un trabajo muy minucioso debido al "grueso de las pinceladas".
Gracias a la fotografía con luz rasante, se ha podido observar el volumen de las pinceladas que Derain aplicó a la tela, "como las que se aprecian en la zona del cielo, en la esquina del sol", ha explicado Pérez.
La reflectografía infrarroja ha permitido observar el uso de un óleo ligero para definir la silueta del puente y la ciudad en contraste con las texturas más gruesas del cielo y el río.
Tras el estudio técnico, se ha hecho la restauranción que ha incluido el refuerzo del lienzo, la consolidación de la capa de pintura y la eliminación de la suciedad, la contaminación y el barniz envejecido, "un trabajo muy minucioso por el grueso de las pinceladas", ha aclarado Pérez.
El soporte también presentaba daños estructurales, "especialmente en el perímetro donde había desgarros del lienzo y podían comprometer su tensión y estabilidad física".
Como resultado, la pintura ha ganado profundidad y ha recuperado la luz vibrante y los vivos colores que caracterizan "la obra fauvista de este gran pintor que es André Derain", ha recordado Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen.
"Los fauvistas buscaban la luz a través de la intensificación de los colores", ha dicho Solana, quien ha incidido en que estos pintores pretendían exaltar emociones muy intensas.
'El puente de Waterloo' pertenece a un grupo de obras inspiradas en los viajes del artista a Londres, "fruto del encargo de Ambroise Vollard", ha contado Solana.
Este marchante parisiense, que, entusiasmado con su obra, le había comprado toda su producción en noviembre de 1905, envió a Derain a Londres en tres ocasiones, entre marzo de 1906 y febrero de 1907, para que repitiera la experiencia llevada a cabo unos años antes por Claude Monet en su serie sobre el río Támesis, presentada en París en 1904.
Derain, arrebatado por la atmósfera londinense, pintó una treintena de vistas de las orillas del Támesis, en las que hizo una interpretación fauvista de los temas que había pintado Monet, "aunque muy lejos de él tanto en estilo como en espíritu", ha explicado Solana.
El cuadro, que podrá verse en un montaje especial en la sala 33 de la colección permanente hasta el 23 de junio, presenta una vista del antiguo puente de Waterloo tomada desde Victoria Embankment.
El protagonista es el puente, cuyo trazado sirve de línea de horizonte de la composición. "Ambas orillas del río se fusionan a través del puente, hay un 'skyline' continuo", ha concluido Solana. EFE
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