Madrid, 8 abr (EFE).- El Real Madrid visita al Fenerbahce turco en el que será su último encuentro como visitante en la fase regular de la Euroliga, después de caer también a domicilio contra el Olympiacos griego en una derrota que complica sus opciones de acabar entre los cuatro primeros y con ello de tener factor campo de cara a los playoffs.
El conjunto blanco inicia la jornada en quinta posición con el mismo balance que el Hapoel IBI Tel Aviv y si gana los dos enfrentamientos que le quedan, el de Estambul y el posterior como anfitrión ante el Estrella Roja serbio, tendrá casi encarrilado el objetivo por el 'average' con sus rivales directos en caso de empate a triunfos.
Sin embargo hay un obstáculo para cuadrar las cuentas, el pobre rendimiento del equipo de Sergio Scariolo cuando le toca jugar lejos del Movistar Arena en la competición continental, pues ha perdido seis de los últimos siete como visitante, saliendo airoso únicamente de la pista del Partizan.
Esos registros no invitan al optimismo en el feudo del vigente campeón de Europa, que aunque llega en un mal momento al ser derrotado en seis de sus últimos siete duelos, solo ha perdido dos veces ante los suyos desde la cuarta jornada, contra el Panathinaikos y de forma más reciente frente al Zalgiris de Kaunas.
Lo positivo para el cuadro blanco es que de cara a esta cita llega con todos los hombres disponibles incluido el estadounidense Trey Lyles, que en su retorno a las pistas en El Pireo firmó una notable actuación siendo el máximo anotador del bando español con 22 puntos y acumulando 24 dígitos de valoración. EFE
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