El Ciudadano
Viktor Orbán, el referente europeo de José Antonio Kast, se juega su continuidad como primer ministro de Hungría en los comicios que se celebrarán este domingo 12 de abril, y ante las encuestas que vaticinan su derrota, la ultraderecha global ha emprendido una campaña para intentar rescatarlo.
A inicios de febrero y como parte de su gira europea como presidente electo Kast viajó hasta Budapest para reunirse Orbán y estrechar lazos. En esa ocasión, calificó como un «ejemplo útil» el cuestionado modelo fronterizo aplicado por el premier-que incluye vallas de alambre para impedir el ingreso de extranjeros irregulares-, señalando que “colaboró para que Hungría tenga una situación económica y social mejor de lo que puede tener el resto de Europa”.
Tras la cita, Orbán dafirmó que fue “un agrado” convertirse en el primer líder europeo en haber recibido a Kast.
Dos meses después de este encuentro, la situación política del primer ministro húngaro es delicada, tras ser duramente cuestionado por el debilitamiento de la democracia.
Desde 2010, gobierna el país centroeuropeo con mayoría de dos tercios lo que le ha permitido aprobar una nueva Constitución y una batería de reformas que han atentado contra la separación de poderes, limitado la libertad de prensa y reforzado el control del Ejecutivo sobre instituciones clave.
Tras 16 años en el poder, Orbán se medirá en una elecciones arropado por una red internacional que tiene presente que su caída sería mucho más que una derrota nacional. Esta movilización global de la ultraderecha quedó en evidencia con el apoyo «total y absoluto» que le ha brindado el presidente de Estados Unidos (EE.UU.) Donald Trump quien a través de un mensaje publicado en sus redes sociales, ha instado a la ciudadanía húngara a votar por él, calificándolo como un «verdadero amigo, luchador y ganador».
El respaldo de Trump no se ha limitado a declaraciones digitales, ya que envió a Hungría a su vicepresidente, JD Vance, para reforzar la candidatura de Orbán.
“Viktor Orbán ganará las próximas elecciones en Hungría, estoy convencido de ello”, afirmó Vance en martes en un mitin político en Budapest.
“¿No es así, Viktor?”le preguntó al premier, quien le respondió: “Ese es el plan”.
Vance no dudó en señalar que quería “ayudar en todo lo que pueda al primer ministro mientras se enfrenta a estas elecciones”.
En su visita a Hungría, el vicepresidente de Trump acusó a la UE de injerencia en las elecciones y sus declaraciones tuvieron eco en los integrantes del bloque. Una portavoz del la Comisión Europea indicó que van a “trasladar su preocupación” a la administración del magnate republicano.
«Desde Alemania se ha señalado la paradoja: quien denuncia interferencias es precisamente quien aterriza en Budapest para influir en el resultado electoral», señaló Spanish Revolution.
Asimismo, planteó que el vicepresidente estadounidense «no actúa como representante institucional sino como agitador electoral» de una estrategia coordinada «que ha sido descrita como una auténtica operación de rescate del odio institucionalizado, donde líderes y referentes de la extrema derecha global convergen en un mismo objetivo: evitar que caiga quien ha sido el arquitecto del modelo iliberal contemporáneo».
Según el medio digital, luego de que las encuestas ubicarán a Orbán por detrás de su rival, Péter Magyar, se habrían encendido todas las alarmas desde «Washington hasta Moscú, pasando por Bruselas y Tel Aviv», ya que lo que se juega en los comicios del domingo no es solo la continuidad de un gobierno, «sino una forma de entender el poder basada en la erosión progresiva de las instituciones democráticas».
Asimismo planteó que aunque las alianzas queha tejido Orbán pueden parecer contradictorias en apariencia tienen una lógica coherente, ya que le permiten «ser al mismo tiempo aliado de Moscú y socio de Benjamín Netanyahu, referente del nacionalismo europeo y punto de conexión con el trumpismo estadounidense».
«Esa capacidad de articulación es lo que lo convierte en una figura central dentro de la internacional reaccionaria», señaló el medio de citado.
Bajo los 16 años de gobierno de Orbán Hungría se ha convertido en una especie de laboratorio político, en el que el premier «ha demostrado que es posible vaciar de contenido el Estado de derecho manteniendo su apariencia formal».
Con sus políticas ha logrado ejercer el control de medios, presionar al poder judicial, cerrar universidades que han sido críticas con su gestión y construir duna red de influencia internacional para poder consolidar su hegemonía.
De hecho es percibido como una especie de padrino y fuente de apoyo material para la ultraderecha internacional.
En España, el partido Vox recibió un financiamiento de 7 millones de euros para financiar la campaña de las elecciones europeas de 2024, procedente de un banco húngaro vinculado al Gobierno de Orbán.
Anteriormente, ya había recibido otros 6,7 millones para sufragar la campaña de las generales de 2023, lo que según Spanish Revolution constituye una «muestra de cómo el proyecto iliberal no solo se exporta como discurso, sino como estructura organizada de poder».
En su análisis de la situación de Orbán, Spanish Revolution dejó claro que lo que está en juego es una batalla narrativa, pierde en las elecciones el relato de que representa a una “mayoría silenciosa”. se resquebrajaría, dejando en evidencia que el modelo que ha aplicado en Hungría «no es invencible y que su expansión no es inevitable».
Ante este riesgo, la movilización de mandatarios y jefes de Estado de ultraderecha como Javier Milei en Argentina, Benjamin Netanyahu, en Israel y Donald Trump en EE.UU. busca evitar el declive de Orbán y que el efecto dominó debilite al resto de la red»
Según el medio citado el mensaje es unánime: «Orbán no puede caer».
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