Víctor Martí
Barcelona, 27 jun (EFE).- El Club Natació Atlètic Barceloneta es una suerte de Galia del cómic 'Astérix y Obélix' en la turistificada Barcelona del siglo XXI, donde el takatà, una mezcla de tenis, voleibol y juego de pelota nacido en 1914 en el barrio marinero más popular de la capital catalana, resiste a los envites que impone el paso del tiempo.
Y siguiendo con las comparaciones más o menos certeras con la mítica historieta gráfica ambientada en la época romana, Josep Ribas, un veterano socio de este club barcelonés, sería Panorámix, el venerable druida que conoce la fórmula de la poción mágica de los 'irreductibles galos'.
En su caso, este comercial jubilado de 81 años es el sabio que conserva la esencia del takatà, una práctica muy vinculada a los dos clubes de la Barceloneta que conviven puerta con puerta -el Atlètic Barceloneta y el CN Barcelona- y que también se juega en la localidad costera de Badalona.
Ribas, que practicó este singular deporte durante 35 años, atiende a la Agencia EFE en su particular jardín, la pista de arena de takatà ubicada en el exterior de las instalaciones del club, justo delante de la playa de Sant Sebatià, mientras, sentado en una sencilla silla blanca de plástico, observa un partido.
Una práctica creada por nadadores y waterpolistas
Como si de un juez de pista se tratara, mueve la cabeza al ritmo del característico 'ta-ta' de la pelota de tenis al ser golpeada por las manos de los cuatro jugadores que disputan una partida de takatà en una calurosa tarde de junio.
"Este deporte nació en el año 1914. Mientras esperaban su turno para competir, los nadadores y waterpolistas llevaban su pelota de tenis y empezaban a pasársela entre ellos", comenta Ribas, que hace unos cinco años dejó de practicar el takatà por las cicatrices propias de la edad.
De ahí surgió una práctica que permitía a los deportistas mantenerse activos y calentar antes de entrar en la piscina. "La gente mientras jugaba gritaba 'va a la mà, pim-pam' y de ahí salió el takatà", añade.
Sus diferentes variantes
El espíritu popular del takatà es tal que existen diferentes variantes dependiendo de dónde se juegue. En el Atlètic Barceloneta, la pista de arena es de 14 por 6 metros, con una red de 1,65 y un ‘punto muerto’ de un metro en ambos lados de la misma.
Habitualmente, se compite por parejas y los partidos se disputan al mejor de 20, 30, 40 o 60 puntos, dependiendo de la afluencia de jugadores, que siempre tienen que bombear el balón; nunca lo pueden rematar.
"En el Badalona, la pista es más estrecha y más larga, y juegan tres personas por equipo, con dos jugadores en la zona delantera y otra detrás. En el CN Barcelona, lo juegan en una pista parecida a la nuestra, pero su red es de 1,75 metros. Ellos sí que pueden rematar la pelota", indica Ribas.
En pleno siglo XXI, los partidos se organizan a través de un grupo de whatsapp donde la media de edad de los jugadores del Atlètic Barceloneta se sitúa entre los 40 y los 50 años.
Una deporte muy técnico y apto para todas las edades
Uno de ellos es Vicent Montsonís, un informático de 44 años, socio "de toda la vida" del club marinero, que, con un ápice de nostalgia, sigue practicando una modalidad que califica de "técnica e ingeniosa" .
"Es un deporte muy arraigado al club, que lo pasamos de generación en generación y, de alguna manera, tiene ese punto romántico de no querer que se pierda. Es algo muy nuestro, muy endogámico. Los mayores te van enganchando", relata.
Montsonís forma parte de los 50 socios que mantienen vivo el takatà y que hace unos años lucharon por evitar que el club instalara una pista más de pádel en el espacio donde todavía se practica un disciplina que tiene su aquel.
"Parece fácil pero no lo es. Tienes que jugar también con la mano mala y eso lo convierte en un deporte de coordinación y de estrategia porque tampoco puedes rematar la pelota de manera explosiva, siempre tienes que bombearla, y eso hace que la coordinación sea muy importante", sostiene.
Pero al tratarse de un deporte de habilidad y técnica, el rendimiento físico queda en un segundo plano, lo que convierte el takatà en una actividad apta para todas las edades.
Una práctica “en peligro de extinción”
El gran reto de los resistentes que lo siguen practicando es transmitir su pasión a las nuevas generaciones. El más veterano de los 'takateros' del Atlètic Barceloneta admite que no será fácil.
"Cuesta un poquito, porque hoy en día a la juventud, entre los móviles y las pantallas, le cuesta mucho jugar", opina Ribas.
Vicent Montsonís es incluso más pesimista: "Estamos en peligro de extinción porque cuesta enganchar a gente joven. No soy muy optimista respecto a su futuro, pero estamos ahí luchando por enganchar a las nuevas generaciones y mantener este deporte unas generaciones más".
Justo después de esta sentencia, dos jóvenes de 18 años aparecen en escena con su bola de tenis y montan un partido improvisado entre las tumbonas de playa del club ubicadas en la misma arena donde Josep Ribas sigue observando el partido de la tarde.
Montsonís no lo duda. Se acerca a estos dos socios del club y, tras avisar a Josep Ribas, les anima a unirse al grupo de whatsapp de los irreductibles del takatà. EFE
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