Hace 14.400 años, un cachorro de lobo de apenas nueve semanas se dió un festín en la etapa siberiana. Poco después de engullir ese trozo de carne, el cachorro murió y quedó sepultado en el permafrost, cerca de la aldea de Tumat en el noreste de Siberia. Algo que a priori parece insignificante, ha dado uno de los hitos más importantes de la paleogenética moderna. Y este estaba en el estómago de este cachorro.
El estudio. Un equipo de científicos del Centro de Paleogenética de la Universidad de Estocolmo ha logrado lo que parecía imposible: recuperar el genoma completo de alta cobertura de un rinoceronte lanudo (Coelodonta antiquitatis) a partir de los restos no digeridos en el estómago de aquel lobo. Los resultados, publicados en Genome Biology and Evolution, obligan a reescribir los libros sobre cómo y por qué se extinguió esta megafauna, puesto que hasta ahora se tenía una idea muy diferente.
Un milagro biológico. El hallazgo de este cachorro no es algo reciente, puesto que se encontró en 2011, y recibió el apodo de Tumat-1. Al estar momificado en hielo, la realidad es que se encontraba en perfectas condiciones, pero durante la autopsia los investigadores encontraron un trozo de tejido de 3 centímetros con restos de pelaje de color rubio.
Por la zona en la que se encontró en un primer momento se llegó a pensar que se trataba de un león de las cavernas. Pero la realidad es que la genética ha dicho alguno muy diferente: se trataba de un rinoceronte lanudo. Algo que es increíble, puesto que es la primera vez en la historia que se ha secuenciado el genoma completo de un animal de la Era de Hielo a partir del contenido estomacal de otro animal.
Un gran hito. Para la ciencia recuperar el material genético de una especie en estas condiciones la verdad es que es algo increíbles por las puertas que abre. Y es que el ADN es donde podemos encontrar prácticamente de todo, incluso la salud genética de la especie antes de su final.
La decadencia genética. Durante décadas, la teoría dominante sugería que los rinocerontes lanudos desaparecieron debido a una erosión genética lenta. Se creía que, al reducirse su población, la endogamia acumuló mutaciones nocivas que condenaron a la especie debido a las muchas enfermedades que ocasiona el tener hijos entre familiares.
Pero esto es algo que ahora se ha desmentido por completo. Al comparar el genoma con las muestras de hace 18.000 y 48.500 años, los investigadores no hallaron un declive en la diversidad. Además, tampoco había indicios de que la especie estuviera en un estado de endogamia al no ver cruces genéticos entre parientes cercanos.
Es por ello que la población efectiva se mantuvo estable en unos 1.600 individuos hasta apenas unos siglos antes de su desaparición total.
El culpable. Si no fue la genética y la endogamia el que condenó a la especie y tampoco la caza humana (porque pasaron miles de años de manera conjunta sin que ocurriera)... ¿qué pasó?
La ciencia apunta ahora al Interestadial Bølling-Allerød, un periodo de calentamiento climático abrupto que ocurrió hace unos 14.000 años. Este fenómeno transformó la estepa seca y fría (el paraíso del rinoceronte) en un paisaje de vegetación arbustiva y, lo más crítico, nieve profunda.
Sin poder vivir. El rinoceronte lanudo, con sus patas cortas y su cuerpo pesado, no estaba diseñado para caminar sobre nieve blanda ni para excavar en busca de hierba bajo capas espesas con el objetivo de alimentarse.
Fue de este modo una trampa ambiental que provocó que los animales no se pudieran adaptar correctamente al nuevo hábitat que se había generado a su alrededor por lo rápido que ocurrió.
De cara al futuro. Lo que aprendemos en el pasado también se puede aplicar en nuestra actualidad y en el día de mañana. Y es que este estudio no solo habla del pasado, ya que en un contexto de crisis climática actual, el caso del rinoceronte lanudo es una advertencia. Demuestra que incluso una especie con una población estable y una genética robusta puede colapsar de forma casi instantánea si el ecosistema cambia de forma abrupta.
Imágenes | Wikipedia
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La noticia
El último almuerzo de Tumat-1: cómo un lobo momificado ha resuelto el misterio de la extinción del rinoceronte lanudo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
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