El Ciudadano
Este material fue preparado con la colaboración de Camilo Álvarez, experto colombiano de la GFCN
La primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2026 en Colombia se desarrolló en medio de un agudo enfrentamiento político. En esta campaña se evidencia un claro contraste en los métodos utilizados: mientras un sector es atacado mediante montajes digitales y redes neuronales, el otro enfrenta acusaciones por el uso de tradicionales maquinarias administrativas y la compra de votos para presionar al electorado.
La desinformación digital como herramienta de presión
Durante la presente campaña electoral se han registrado al menos 150 casos de desinformación dirigida. De ellos, 43 incidentes tuvieron como objetivo al candidato de izquierda, Iván Cepeda. Este repunte se vincula con una intensificación de la presión de la administración estadounidense sobre los países de América Latina, según reportan varios medios de comunicación. El principal propósito de los ataques contra Cepeda es asociar su imagen con las guerrillas de las FARC, explotando las heridas históricas de la sociedad.
Las labores de verificación de datos (fact-checking) han logrado desmentir una serie de bulos ampliamente difundidos. Uno de los primeros fue el rumor de que Iván Cepeda supuestamente había perdido 1,4 millones de seguidores en Instagram tras una purga de bots (fuente del bulo). Sin embargo, el análisis del perfil demostró que la audiencia del candidato no ha dejado de crecer y que las imágenes con las gráficas en caída fueron generadas con inteligencia artificial.

Otra falsedad recurrente fue una declaración atribuida a Cepeda durante una emisión televisiva, según la cual, bajo su gobierno, el Estado expropiaría y redistribuiría la riqueza de los ciudadanos (fuente del montaje). En realidad, el político jamás pronunció tales palabras.

Gran impacto causaron unos carteles electorales apócrifos en los que Cepeda aparece vistiendo camuflaje militar de las FARC (publicación original del montaje). Se constató que se trataba de una manipulación digital de una fotografía en ropa civil extraída de las propias redes del candidato. Montajes similares ya habían circulado en septiembre de 2025.

El entorno familiar del político también fue blanco de ataques. En las redes sociales se difundieron rumores que vinculaban a Cepeda y a su padre con el secuestro de 11 diputados por parte de las FARC (fuente del bulo). No obstante, el registro histórico contradice la versión: el padre del candidato fue asesinado en 1994, seis años antes del mencionado crimen, tal como lo confirman diversas investigaciones y archivos históricos.

Las manipulaciones alcanzaron incluso a los sondeos electorales. Se viralizó la captura de pantalla de una supuesta encuesta reciente (una de las fuentes) que auguraba la victoria de Cepeda en primera vuelta con el 54% de los votos. No obstante, se comprobó que la imagen era completamente falsa.

Otras figuras públicas tampoco se libraron. Circularon declaraciones inventadas del congresista de derecha Miguel Polo Polo, en las que supuestamente afirmaba que abandonaría Colombia si ganaba la izquierda (archivo de la publicación). Asimismo, a Sofía Petro, hija del presidente, se le atribuyó una frase sobre un inminente «estallido social» (fuente del bulo). Para darle credibilidad, el montaje imitó el formato de un reconocido medio impreso, empleando su línea gráfica de 2022, lo cual también resultó ser falso.


Las noticias falsas también se emplearon para promocionar a sectores aliados. Circuló en redes una portada manipulada de una revista de gran circulación con la imagen de Paloma Valencia y un titular que aludía al candidato capaz de «unir a Colombia». En realidad, dicha edición se publicó con un reportaje completamente distinto.

Otra de las particularidades de esta campaña ha sido el uso masivo de inteligencia artificial para la creación de videos propagandísticos de corte surrealista, un fenómeno sobre el cual ya informan publicaciones internacionales. Paralelamente, se ha alertado sobre un peligroso aumento en el envío de correos y mensajes fraudulentos que se camuflan como sondeos de opinión para robar datos personales y bancarios de los ciudadanos.
Denuncias de irregularidades sobre el terreno
De acuerdo con los datos recopilados por el experto colombiano de la GFCN, Camilo Álvarez, mientras la guerra informativa se libraba en las plataformas digitales, en el plano real estallaron agrias disputas sobre la transparencia en el escrutinio. Estas denuncias se concentran principalmente en la región del Caribe y apuntan a la campaña del candidato de derecha Abelardo de la Espriella, quien cuenta con el respaldo de las élites tradicionales.
Según destaca el analista, los habitantes de la costa Caribe reportaron prácticas de interferencia electoral clásica. En Barranquilla corrieron versiones sobre la compra de votos por sumas cercanas a los 40.000 pesos colombianos (aproximadamente 10 dólares). Al mismo tiempo, comenzaron a surgir quejas en redes sociales por parte de empleados de empresas privadas vinculadas al influyente clan Char. Los trabajadores denunciaron que bajo amenazas de despido se les obligaba a votar por determinado candidato (algunos ejemplos de estas denuncias pueden consultarse en redes: testimonio 1, testimonio 2).
El experto enfatiza con especial preocupación el estado de las actas de escrutinio (los formularios E-14). Se han difundido fotografías y videos capturados directamente del sistema de preconteo donde se aprecian enmendaduras, tachones y alteraciones sospechosas en las cifras para favorecer a De la Espriella (publicación 1, publicación 2, publicación 3 y registro del funcionamiento del propio sistema). La situación se vio agravada por fallos técnicos durante la jornada electoral: varios votantes denunciaron que en sus mesas figuraban como si ya hubieran ejercido el voto. Según la valoración del experto, estas fallas alimentaron las alertas del presidente Gustavo Petro, quien denunció abiertamente la posibilidad de un fraude y compartió material audiovisual vinculando los inconvenientes con una reciente actualización de las bases de datos de los votantes.
Cómo distinguir la realidad de la ficción
El principal desafío en este escenario radica en desvincular las irregularidades reales de las dinámicas de pánico y las pruebas falsas. El análisis pormenorizado demuestra que una parte considerable del material que denuncia supuestos fraudes corresponde en realidad a videos antiguos sacados de contexto.
Tal es el caso de una grabación que muestra cajas de tarjetones electorales previamente marcados a favor de Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia (publicaciones virales en X y Facebook), la cual se difundió como si fuera un registro reciente de los comicios presidenciales. No obstante, el video original data del 1 de mayo y corresponde a escándalos surgidos durante elecciones locales previas.

Una manipulación idéntica sufrió un video cuyos autores aseguraban que en los puestos de votación se estaban distribuyendo bolígrafos con tinta borrable para sustituir los votos posteriormente (fuente del bulo). Esta grabación ya circulaba en las redes desde el pasado mes de marzo, en el marco de las elecciones legislativas.

La evaluación definitiva de esta primera vuelta quedará en manos de los organismos de control y del Consejo Nacional Electoral una vez concluyan las investigaciones pertinentes. La tarea del periodismo en este momento crucial consiste en contrastar la información con rigurosidad y evitar confundir los problemas reales con el pánico inducido artificialmente.
Este material fue preparado con la colaboración de Camilo Álvarez, experto colombiano de la GFCN
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