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Electrochorro Ecuatorial avisó un minuto antes el terremoto que ocurrió en Venezuela el 24 de junio de 2026

El Ciudadano

Los datos del observatorio magnético de Kourou (KOU) revelan una alteración en la corriente ionosférica 60 segundos antes del doblete sísmico de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudió el estado de Yaracuy, abriendo una ventana al monitoreo de precursores sísmicos.

Por Bruno Sommer Catalán

El hallazgo: un aviso desde la ionosfera

A las 22:04:33 UTC del 24 de junio de 2026, (18:04:33 hora local de Venezuela) dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 con apenas 40 segundos de diferencia devastaron la región de Yaracuy, en Venezuela. Fue el sismo más fuerte en más de un siglo en el país.

Pero lo que no se sabía hasta ahora es que, un minuto antes de la ruptura del suelo, una corriente eléctrica situada a más de 100 kilómetros de altura ya estaba dando señales de alarma. Se trata del Electrochorro Ecuatorial (EEJ), una corriente de partículas cargadas que fluye en la ionosfera sobre la región ecuatorial y sobre la que puse atención para éste reportaje, ante la ausencia ese día de una tormenta geomagnética Solar que alterara el índice Kp (aunque había pronóstico de tormenta no ocurrió).

Para el análisis obtuve la información del observatorio geomagnético de Kourou (KOU, Guayana Francesa) el que registró minuto a minuto las fluctuaciones del campo magnético durante aquellos días. Al analizar los datos, se encontró una anomalía clara e inexplicable por causas solares: no hubo tormenta geomagnética ese día, pero el electrojet se comportó de forma errática justo antes del terremoto.

La prueba en los números

La tabla resume los valores de la componente horizontal X (la más sensible al electrojet) y el campo total S en los minutos críticos del 24 de junio de 2026:

Hora (UTC)X (nT)S (nT)Observación
22:0026442.5828322.41Línea base estable
22:0126442.8728322.56Normal
22:0226442.8528322.34Normal
22:0326443.9228323.32⚡ PRIMER SALTO (+1.07 nT en X)
22:0426444.5728323.81🔴 TERREMOTO (22:04:33 UTC)
22:0526445.0328324.22Continúa el ascenso
22:0626445.6728324.84Pico ascendente
22:0726446.1628325.27🔺 MÁXIMO DE X
22:0826446.2828325.25🔺 MÁXIMO DE S
22:0926445.4328324.39📉 Inicio de la caída
22:1026443.8228322.81📉 Caída abrupta
22:1126441.4528321.16📉 Recuperación de la normalidad

El electrojet comenzó a elevarse inusitadamente a las 22:03 UTC, un minuto antes del primer movimiento telúrico. El pico de la alteración se alcanzó a las 22:08 UTC, cuatro minutos después del sismo, para luego caer bruscamente.

¿Cómo es posible? La física detrás del aviso

La conexión entre un terremoto y la ionosfera no es fantasiosa, ni teoría de la conspiración como algún comentario que me han realizado antes de la publicación de este artículo, sino que tiene un fundamento físico sólido:

  1. Ondas acústicas y de gravedad: El terremoto libera una energía colosal que genera ondas sísmicas. Al llegar a la superficie, estas excitan ondas de presión en la atmósfera (ondas acústicas infrasónicas) que viajan verticalmente hacia arriba.
  2. Viaje hacia la ionosfera: En solo unos minutos, estas ondas alcanzan la ionosfera (100-300 km de altitud), donde la atmósfera es tan tenue que los movimientos de partículas se amplifican.
  3. Perturbación del campo eléctrico: Las ondas alteran la densidad de electrones y los campos eléctricos locales. El Electrojet Ecuatorial, que es una corriente impulsada por vientos ionosféricos y campos eléctricos, se ve directamente afectado.
  4. El precursor: Lo más asombroso es que la alteración se detectó antes de la llegada de las ondas sísmicas a la superficie. Esto sugiere que ciertos procesos previos a la ruptura final (como la liberación de gases radón, cambios en el campo eléctrico del suelo o microfracturas) pudieron haber generado ondas acústicas que viajaron más rápido que las ondas sísmicas, dando ese minuto de anticipación.

Implicaciones para la predicción sísmica

Este hallazgo no es aislado. Estudios previos ya han documentado perturbaciones ionosféricas antes de grandes terremotos, como el de Turquía en 2023 o el de Japón en 2011. Sin embargo, la claridad de la señal en el Electrojet Ecuatorial, con un minuto de antelación, abre una oportunidad prometedora para los sistemas de alerta temprana.

  • Ventaja: Un minuto puede parecer poco, pero en regiones con alta densidad poblacional y sistemas de alerta automatizados, esos 60 segundos pueden salvar vidas, permitiendo detener trenes, cerrar puertas de ascensores o activar alarmas.
  • Desafío: La señal no siempre es tan nítida; depende de la magnitud del sismo, la profundidad, la hora del día y las condiciones ionosféricas. Además, se necesitan redes de observatorios magnéticos para distinguir entre señales sísmicas y variaciones normales del clima espacial.

El Electrochorro Ecuatorial no solo es un fenómeno fascinante de la física de la atmósfera superior, sino que se ha revelado como un centinela silencioso de los grandes terremotos. El 24 de junio de 2026, en Venezuela, ese centinela habló un minuto antes de que la tierra temblara.

Aunque aún no estamos en condiciones de predecir terremotos con certeza, cada vez es más claro que la ionosfera guarda secretos que, interpretados a tiempo, podrían darnos los valiosos segundos que necesitamos para protegernos. La ciencia avanza, y este episodio es una prueba más de que la Tierra y su atmósfera están conectadas de maneras que apenas comenzamos a entender.

Entonces, ¿El EEJ deja de comportarse como un sistema estacionario antes de una gran reorganización del Sistema Tierra?

Hoy la tecnología permite algo que hace apenas una década era prácticamente imposible.

Podemos combinar simultáneamente información proveniente de:

  • INTERMAGNET, con observaciones del campo magnético terrestre;
  • redes GNSS como SIRGAS y COCONet, que permiten calcular el TEC y detectar irregularidades ionosféricas;
  • el sistema OMNI, que registra el viento solar, el campo magnético interplanetario y los índices geomagnéticos;
  • satélites Copernicus Sentinel, capaces de observar deformaciones del terreno, temperatura superficial y composición atmosférica;
  • catálogos sísmicos globales.

Nunca antes fue posible integrar tantas capas del Sistema Tierra con esta resolución temporal y espacial.

Así a partir de esta visión surge una hipótesis de trabajo que todavía no forma parte del consenso científico, pero que puede formularse de manera rigurosa y ponerse a prueba.

La idea central es simple:

Las grandes perturbaciones del Sistema Tierra podrían estar precedidas por cambios en la organización dinámica del sistema acoplado litosfera-atmósfera-ionósfera-magnetósfera, antes que por anomalías evidentes de amplitud.

Si esta hipótesis fuera correcta, el EEJ no sería un predictor directo de terremotos. Pero podría ser uno de varios sensores capaces de detectar que el sistema completo está reorganizándose.

NOTA

Sería irresponsable afirmar hoy que el Electrochorro Ecuatorial permite anticipar terremotos.

No existe evidencia suficiente para sostener esa afirmación, pero sí hay estudios científicos serios al respecto.

También sería prematuro descartar por completo la posibilidad de que el EEJ contenga información sobre el estado dinámico del Sistema Tierra que todavía no hemos aprendido a interpretar.

En la física moderna de sistemas complejos, los cambios de estado suelen anunciarse mucho antes de que aparezcan las grandes perturbaciones visibles.

La verdadera pregunta ya no es si el EEJ aumenta antes de un terremoto.

La pregunta: ¿Se reorganiza silenciosamente el Sistema Tierra antes de cambiar de estado?

Responderla exigirá años de trabajo, millones de registros, inteligencia artificial y una integración sin precedentes entre geofísica, ciencia de datos y teoría de sistemas complejos, como también sofisticar las estaciones de magnetómetros y otros aparatos dando nacimiento a EarthSync.

Pero si alguna vez logramos responderla, podríamos estar ante una nueva forma de observar nuestro planeta, no como un conjunto de capas independientes, sino como un único sistema dinámico cuya historia aún estamos aprendiendo a leer.

*Reportaje elaborado a partir del análisis de datos del observatorio KOU (Kourou) y la sismicidad registrada el 24 de junio de 2026 en Venezuela .

**Investigación periodística en memoria de las familias fallecidas y los rescatistas.

Definición

El Electrochorro Ecuatorial (Equatorial Electrojet, EEJ) es una intensa corriente eléctrica natural que fluye de este a oeste en la ionósfera terrestre, a una altitud aproximada de 90 a 120 kilómetros sobre el ecuador magnético. Se genera por la interacción entre la radiación solar, la alta conductividad de la ionósfera y los vientos de la alta atmósfera, formando parte del sistema de corrientes conocido como dinamo ecuatorial.

El EEJ desempeña un papel fundamental en la dinámica del clima espacial, ya que influye en la distribución de electrones, el comportamiento del Contenido Electrónico Total (TEC) y la propagación de las señales de navegación por satélite (GNSS). Su intensidad varía diariamente y responde tanto a la actividad solar como a procesos atmosféricos, por lo que es uno de los principales indicadores utilizados para estudiar la interacción entre la atmósfera, la ionósfera y la magnetósfera.

Lecturas recomendadas:

Variations of equatorial electrojet as possible seismo-ionospheric precursor at the occurrence of TEC anomalies before strong earthquake

Electromagnetic Trigger Effects in the Ionosphere–Atmosphere–Lithosphere System and Their Possible Use for Short-Term Earthquake Forecasting

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Junio 28, 2026 • 2 horas atrás por: ElCiudadano.cl 29 visitas 2242263

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