SEÑOR DIRECTOR:
La eventual eliminación de la franquicia Sence abre un debate necesario. Es razonable revisarla: su diseño ha favorecido a grandes empresas y no está pensado para las pymes, y en algunos casos, se ha prestado para ineficiencias y malas prácticas, financiando actividades con bajo impacto real en el desarrollo de habilidades.
Pero este instrumento, con todas sus falencias, tiene un valor clave: pone a las empresas como protagonistas de la decisión formativa, y reconoce que son las personas y su desarrollo quienes deben estar realmente al centro del crecimiento país. La capacitación es más que un gasto, es una inversión para Chile, nos desafía a invertir de manera decidida en nuestras personas y en las habilidades que necesitamos hoy y mañana.
El desafío, entonces, no es suprimirla, sino corregir su diseño y fortalecer sus estándares de control y calidad. En un país que necesita crecer y para esto, avanzar en capital humano, la señal debiera ser clara: invertir mejor en formación es invertir en nuestro futuro.
Cristián Irarrázaval
Almabrands
completa toda los campos para contáctarnos