Tras más de una década de sequía extrema, las lluvias registradas entre el 16 y el 21 de julio cuadruplicaron el agua almacenada en la Región de Coquimbo. Pese al inédito respiro hídrico, científicos y académicos coinciden en que el alivio es solo temporal y advierten que la gestión del recurso debe adaptarse a un proceso de desertificación irreversible.
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