En 1971 un acuario de EEUU acogió una foca huérfana. Cinco años después empezó a hacer algo: hablar en inglés

En 1971 un acuario de EEUU acogió una foca huérfana. Cinco años después empezó a hacer algo: hablar en inglés

Cuando uno acude a un  acuario espera encontrarse con estanques llenos de peces pintorescos, caballitos de mar, medusas, delfines, tiburones… Quizás, con suerte y en función de dónde esté el recinto y lo grande que sea, algún que otro pingüino. Quienes acudían en los años 80 al New England Aquarium de Boston, en Estados Unidos, buscaban algo distinto: una foca angloparlante. Y no. Aquí no hay comillas ni cursivas. Hoover (que así se llamaba el pinnípedo) hablaba con todas las de la ley y de una forma tan clara que aún hoy fascina a los expertos.

Eso sí, su voz no era la más harmónica del mundo.

¿Una foca parlanchina? Exacto. Foca y parlanchina no son dos vocablos que suelan ir juntos. Pero precisamente por eso Hoover despertó tantísimo interés en su día. Y por eso aún hoy, 41 años después de su muerte, sigue protagonizando reportajes. Antes de entrar en materia, conviene presentar al protagonista.

Hoover era una foca común macho (Phoca vitulina) que un pescador rescató cuando aún era una cría en las aguas del condado de Cumberland, en Maine, y pasó la mayor parte de su vida en el Acuario de Nueva Inglaterra. Su historia no tendría mayor interés si no fuera porque hacia 1976, cuando rondaba los cinco años, el animal empezó a hacer algo poco habitual: chapurrear inglés.

Hoover The Talking Seal

¿Cómo es eso posible? Para entenderlo hay que dar otro salto atrás en el tiempo y remontarse a mayo de 1971, cuando George Swallow, un pescador de Maine, hizo algo poco convencional: se llevó a casa una cría de foca.

En teoría no fue un capricho o un desvarío excéntrico. El pobre animal había perdido a su madre, así que Swallow decidió acogerla: la alimentó a mano, jugó con ella y (en definitiva) la cuidó como si de un perro se tratara. Incluso le puso nombre: Hoover. El problema es que a medida que la foca crecía necesitaba más y más pescado, lo que hizo inviable que siguiera con la familia Swallow. Su destino fue el Acuario de Nueva Inglaterra, a donde llegó con tres meses.

¿Qué ha dicho esa foca? La vida de Hoover fue relativamente normal hasta mediados de los 70. Cuando rondaba los cinco años los cuidadores del acuario se dieron cuenta de algo: la foca emitía sonidos similares a los del habla humana. 

"Las vocalizaciones eran comunes sobre todo en la época de apareamiento y a menudo parecían destinadas a las hembras, lo que sugiere que podrían haber actuado como 'cantos de apareamiento', similares a los que producen los machos de foca común", recordaban en 2023 un grupo de psicolingüistas y expertos en biología del comportamiento en un paper publicado en Current Biology.

Esa observación es interesante. El personal del acuario no enseñó a hablar a Hoover. Tampoco la entrenaron para que imitase sonidos. Se supone que lo que el animal aprendió sobre vocalización humana lo asimiló cuando era una cría y convivía con los Swallow. Algunas versiones aseguran que cuando la familia la entregó al acuario ya la había escuchado 'hablar', pero los expertos suelen situar sus primeras 'palabras' a los cinco años, al llegar a la madurez sexual.

¿Y qué decía exactamente? Eso es lo más sorprendente. Como recuerdan desde el propio acuario, Hoover era capaz de pronunciar palabras como "hola", "vamos" u "oye", todo en inglés. El Guenther Speech Neuroscience Lab incluso señala que pronunciaba frases enteras que probablemente escuchó en casa de los Swallow, como "Hoover get over here! Come on, come on". Por si eso no fuera  sorprendente, hay otro dato más: dicen que hablaba con acento de Maine. 

Lo mejor es que no hace falta imaginárselo. Aunque no son especialmente nítidas, conservamos algunas grabaciones con el parloteo de Hoover.

¿Hablaba realmente? A menudo la mejor manera de escuchar algo es (sencillamente) querer escucharlo. Eso nos ha llevado por ejemplo a identificar palabras como "mamá" en gruñidos de perros o maullidos de gatos. En el caso de Hoover, Diandra Duengen y el resto de investigadores que firman el artículo de Current Biology creen que estamos ante algo distinto. No es que la foca emitiese un sonido confuso que recuerda a expresiones como "Hello there", "hurry", "hey, hey" o "come over here". No. Todo indica que es una imitación deliberada.

"La percepción humana está tan afinada para encontrar patrones del habla que algunos animales pueden engañar a nuestro cerebro haciéndonos oír sonidos del habla donde no existe tal similitud", explican. "En el caso de Hoover hay pruebas sólidas de imitación del habla. Los espectogramas de sus sonidos muestran que sus vocalizaciones eran, de hecho, muy 'humanas', conteniendo las modulaciones de formantes típicas que usamos para producir vocales y consonantes".

Yuriy Rzhemovskiy G Myqqy8v 4 Unsplash

¿Se expresaba entonces? No. Y sí. Duengen y sus compañeros recuerdan que hay análisis que sugieren que Hoover producía sonidos similares a las vocales del inglés, lo que lo convierte en un caso fascinante de "aprendizaje de la producción vocal del habla humana en un mamífero". También creen que la foca pudo usar esa habilidad a modo de "cantos de apareamiento", algo que hacen el resto de focas macho. Lo que no podemos decir es que Hoover 'entendiese' lo que decía, algo que en cualquier caso no es necesario para la imitación del habla.

"La comprensión o intención de significado no resultan relevantes para el aprendizaje de la producción vocal. Ni Hoover ni la mayoría del resto de animales que exhiben este aprendizaje parecen 'entender' la lengua hablada o el significado de las palabras. No obstante, la imitación vocal es impresionante en sí misma y representa un componente fundamental del habla", señalan los expertos. 

Que Hoover no empezase a producir sonidos hasta su madurez sexual, aun tratándose de palabras que aprendió en teoría cuando era una cría, tampoco es excepcional. Algo similar ocurre con algunas aves con la misma capacidad.

¿Es solo una curiosidad? No. En su día Hoover apareció en 'Good Morning America' y acaparó reportajes en Reader`s Digest o The New Yorker, entre otros muchos medios. Más allá de lo pintoresco que resultaba su caso, a los científicos les interesa por su potencial para comprender mejor el aprendizaje del habla. 

El aprendizaje de la producción vocal es poco común entre otros mamíferos y requiere de una serie de habilidades que solo se han visto en algunas aves y un puñado de mamíferos. En ese selecto club, en el que no parecen entrar los simios, sí están las focas. "Hoover impulsó una pequeña revolución científica en el estudio comparativo del aprendizaje vocal", deslizan en Current Biology.

Así se entiende que, a pesar de que la foca con acento de Maine falleció en 1985, su caso haya seguido inspirando a científicos ya bien entrado el siglo XXI.

Imágenes | Steve Adams (Unsplash), Wikipedia y Yuriy Rzhemovskiy (Unsplash)

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La noticia En 1971 un acuario de EEUU acogió una foca huérfana. Cinco años después empezó a hacer algo: hablar en inglés fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .

Julio 12, 2026 • 1 hora atrás por: Xataka.com 32 visitas 2282214

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