Santi Sánchez
Madrid, 30 may (EFE).- "Una madre a veces necesita entender qué ocurrió, hablar quizás con la última persona que vio a su hijo con vida o, incluso, poder escuchar a la persona que causó el siniestro, y ver si está arrepentida o no, y si le importa lo que ha pasado". La justicia restaurativa da respuesta a esta necesidad.
Así lo afirma en conversación con EFE Yolanda Doménech, psicóloga y directora de la asociación P(A)T (Prevención de Accidentes de Tráfico) convencida de que la frialdad de una sentencia judicial no es suficiente para cerrar el duelo de las víctimas de accidentes de tráfico. De ahí la necesidad de buscar vías alternativas, como la justicia restaurativa.
Fundada en 1968, P(A)T lleva más de cinco décadas dedicada a la prevención de accidentes de tráfico, haciendo especial énfasis en las campañas de educación. Ahora se ha propuesto impulsar la justicia restaurativa como una herramienta más para paliar el dolor de las víctimas.
Como parte de esta estrategia, la asociación ha elaborado el documental 'Vías restaurativas', presentado el pasado miércoles en el auditorio de la Fundación Mapfre, en el paseo de Recoletos de Madrid.
La justicia restaurativa es aquella que busca poner en contacto a víctimas y victimarios, pero este contacto siempre debe realizarse dentro de la justicia ordinaria, ya sea a petición de las partes o incluso del juez.
Doménech explica que los perfiles susceptibles de participar en estos programas pueden encontrarse en las charlas que imparten en prisiones o en los cursos de recuperación de puntos: "Los victimarios lo que quieren, a veces, es poder devolver o hacer algo para evitar que se vuelva a repetir", señala.
Más allá del efecto que tiene en las familias de las víctimas, a las que ayuda a cerrar el duelo, estas aproximaciones también resultan beneficiosas para los causantes del siniestro.
"El objetivo, sobre todo, no es tanto el perdón, porque a veces da la sensación de que el objetivo sea que la víctima perdone. Para nada. El objetivo es que el causante se responsabilice. Y eso también ayuda a la víctima a perdonar", enfatiza.
Y este perdón puede contribuir a avanzar, a salir "de la rabia, el resentimiento y el odio".
Pese a sus beneficios terapéuticos, la psicóloga subraya que esta vía no es para todo el mundo, porque "hay quien no participará nunca porque el caso es muy grave o porque no está preparada en ese momento", resume.
Según datos proporcionados por P(A)T a EFE, entre 2016 y 2024 un total de 26 casos se han acogido a la vía restaurativa. Mientras, en Barcelona hay en marcha un programa piloto en esta materia impulsado por el Colegio de la Abogacía y la Guardia Urbana.
Guillem Martí Soler es doctor en Filosofía y coordinador de investigación de la cátedra Ethos de la Universitat Ramon Llull de Barcelona, además del autor del estudio 'Siniestralidad vial y justicia restaurativa: una vía por transitar'.
En conversación con EFE, Martí explica que el estudio busca, a través de métodos cualitativos, conocer el relato y las experiencias de las víctimas, los victimarios y sus heridas abiertas: "Nos hemos enfocado un poco en su relato en general, pero centrándonos sobre todo en sus necesidades de tipo más moral o ético", resume.
La principal conclusión que ha obtenido del estudio es que, a pesar de haya casos en los que ha pasado mucho tiempo desde el accidente, todavía hay cuestiones por resolver, incluso si el procesos del duelo ha sido bastante satisfactorio.
Y es que, a pesar de que los procesos judiciales penales son necesarios y tienen sus partes beneficiosas, "no resuelven, ni mucho menos, la mayor parte de las problemáticas".
"Eso que queda por resolver es lo que nos planteamos", apunta Martí, que agrega que los procesos judiciales, por la simple lógica de tener que esclarecer los hechos, hace que las víctimas tengan que revivir de cerca su dolor, lo que ya de por sí es un foco de revictimización.
Vicente Sánchez perdió a su hijo en un accidente de tráfico cuando éste tenía 16 años y en la actualidad es el presidente de P(A)T, asociación con la que imparte charlas sobre prevención y seguridad vial en múltiples lugares.
En declaraciones a EFE, expone que en un accidente de tráfico hay mucho dolor, que con el paso del tiempo puede incrementarse. Es justamente eso lo que buscan evitar desde la asociación, ya que consideran que el rencor y el odio no sirven de nada.
Porque como recuerda el presidente de la asociación "la mayoría de personas que causan un siniestro de tráfico son personas muy normalitas".
"También hay delincuentes comunes, pero son muy pocos. La mayoría son personas muy normalitas que se excedieron en la confianza y un día la confianza les traicionó y ya no hay vuelta atrás". EFE
(Recursos de archivo en Efeservicios: 8023506724)
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