El pasado 25 de marzo, el veedor del proceso de reorganización concursal de Energy Fitness Club, Enrique Ortiz envió un lapidario informe a la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (Superir). En el documento, el profesional advirtió que la deudora incumplió los términos de su Acuerdo de Reorganización Judicial, lo que en la práctica deja a la compañía a un paso de la quiebra definitiva.
Seis días después, el Banco de Crédito e Inversiones (Bci) el pasado 31 de marzo ante el 9° Juzgado Civil de Santiago solicitó la liquidación forzosa de la empresa deudora. Aunque el banco se mostró abierto a “analizar, en conjunto con todos los acreedores y siempre apegado a la legislación vigente, nuevas propuestas de pago de Energy que den viabilidad a la empresa”.
En su oficio, Ortiz fue categórico al detallar el quiebre de la cadena de pagos: “Informamos a Ud. que la Empresa Deudora no ha dado cumplimiento a la obligación antes mencionada, debido a que no se pagaron íntegramente las cotizaciones del mes de febrero de 2026”. Según el reporte, de un total de $248 millones devengados, Energy solo canceló $52 millones.
Frente al oficio, Alex Wiesner CEO y fundador de Energy Fitness Club explicó a Pulso que “Todos los temas de la Reorganización están siendo negociados con la seriedad que requiere, en especial con la TGR por la vía de convenios de pago que estamos trabajando”.
“El equipo completo de Energy está 100% jugado en salvar a Energy y todos están trabajando en sus puestos de liderazgo con una nobleza digna de destacar, entendiendo la situación y dando todo para que salgamos de este momento”, añadió.
En paralelo, abogada Nathaly Lemos, en representación de AFP Modelo solicitó al mismo tribunal “la emisión del certificado de ejecutoria de la resolución que declara el término de la presente causa”.
A la morosidad previsional se suma un cuantioso flanco fiscal. El veedor Ortiz notificó que, a la fecha, la firma adeuda $1.363 millones por concepto de Formulario 29, cifra que incluye IVA impago y cuotas de convenios con la Tesorería General de la República. El informe ya fue remitido por correo electrónico a todos los acreedores del acuerdo, quienes ahora deberán decidir el futuro de los activos de la cadena ante el inminente fracaso del plan de salvataje.
Actualmente, la propiedad de Energy Club es controlada en un 98% por el fondo argentino Victoria Capital Partners. La cadena, cuyos orígenes se remontan a enero de 1996, tiene como CEO y fundador a Alex Wiesner Riffart, quien se define como un precursor de la industria del fitness en Chile. Wiesner destaca además su trayectoria como operador de licencias internacionales, tales como Hard Candy de Madonna, UFC GYM y Powerhouse Gym) y como un “emprendedor serial” dentro del ecosistema del wellness.
En junio del año pasado, los acreedores de la cadena de gimnasios aprobaron un acuerdo de reorganización judicial para evitar la quiebra de la compañía y el 29 de enero de 2026, los mismos acreedores aprobaron una modificación de dicho plan.
Energy Fitness Club inició su proceso de reorganización judicial en diciembre de 2024, ante los problemas financieros que enfrenta la firma por distintos factores desde 2019 y que se potenciaron con la emergencia sanitaria del Covid-19.
La marca de gimnasios apunta a cuatro principales causas que golpearon “gravemente a la industria fitness”. En primer lugar, señala que el estallido social de 2019 inició las afectaciones en las operaciones de sus sucursales, lo que se vio agravado con la llegada de la pandemia, que tuvo a los gimnasios del país cerrados durante varios meses para contener la propagación del virus.
Una vez finalizada la emergencia sanitaria, Energy fue impactada por la alta inflación del país que llegó a 12,8% en 2022. “Este negocio tiene una alta exposición a los gastos fijos. Básicamente dos: las remuneraciones y los arriendos. Entre ambos normalmente este rubro quema entre un 60% y un 70% de la venta. Ambos están superimpactados por la inflación“, había explicado anteriormente el CEO de la firma a Pulso.
En su presentación detalló pasivos por $10.383 millones, destacando que sus tres principales acreedores, excluidas las personas relacionadas son Scotiabank Chile ($1.130 millones), Inmobiliaria Catedral Limitada ($981 millones) y Banco Itaú Chile ($781 millones).
El cambio principal al Acuerdo de Reorganización Judicial de Energy Fitness Clubs SpA, aprobado en la junta del 30 de enero de 2026, consiste en una extensión de plazos (prórroga) y el otorgamiento de perdones (waivers) sobre ciertas obligaciones financieras.
Esta modificación se solicitó tras la caída de una oferta de un inversionista estadounidense y la aparición de un nuevo interesado nacional.
“Un inversionista extranjero proveniente de Estados Unidos, formuló una oferta destinada principalmente a la adquisición de créditos garantizados afectos al procedimiento, pero tras el desarrollo de negociaciones y vencidos los plazos establecidos para su aceptación, el interesado se retractó de la oferta”, consignó el acta.
Por lo mismo, “los accionistas retomaron conversaciones con un nuevo interesado de la industria nacional, cuya oferta había sido previamente desestimada en favor de la propuesta extranjera”, confirmándose que dicho interés se mantenía vigente, aunque sin definirse aún la estructura concreta de ingreso a la compañía.
Energy Fitness Club cuenta con la asesoría legal de Nelson Contador, abogado con experiencia en procesos de reorganización pasivos de grandes empresas.
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