El Ciudadano
La exministra Mara Sedini rompió su silencio dos meses después de su salida de La Moneda con una revelación que remece los cimientos del oficialismo. La ex vocera del Gobierno de José Antonio Kast acusó que habría ninguneada y presionada para cambiar su estilo comunicacional y expuso una falta de diseño en el Ejecutivo, donde las figuras convocadas por su perfil terminan siendo neutralizadas por un círculo de poder que impone un modelo uniforme.
En entrevista con Fernando Solabarrieta en el programa “Sin Filtros”, la militante del Partido Republicano reveló que eel detonante de su renuncia fue una orden directa para silenciarla, proferida por una de las tres figuras más influyentes de la administración de Kast, en medio de la crisis del denominado «Bencinazo».
Según relató, el mensaje fue lapidario: “Díganle a esta niñita que deje de hablar hueás”. Sedini evitó confirmar si el responsable fue Alejandro Irarrázabal, jefe de asesores presidenciales, aunque dejó abierta la interpretación al señalar que «cada uno puede sacar sus conclusiones».
Señaló que esta presión no fue un hecho aislado, sino parte de un patrón que comenzó con críticas a su estilo frontal y apasionado, el mismo que la había llevado a ser convocada a formar parte del gabinete.
Al referirse a su desempeño como secretaria de Estado, Sedini confesó que se vio «tremendamente limitada a un estilo que no era el mío».
«Voy a dar un ejemplo muy concreto que refleja esta situación. Hubo un momento en que una de las tres personas más poderosas dentro del Gobierno se me acercó y me dice ‘eso es lo que no te puede pasar, eso no puede ser’. ‘¿Cómo?’ le digo yo. Y me dice ‘este es el Gobierno de los fomes, nos vestimos fome, hablamos fome, respondemos fome’», reveló, según consignó El Mostrador.
Esta exigencia llevó a Sedini a cuestionar la lógica de su propio nombramiento: “ Yo lo quedo mirando y le digo ‘entonces, ¿por qué me llamaron? ¿qué estoy haciendo yo aquí?’. Me respondieron: ‘¿Eres actriz? Entonces actúa’”, relató, dejando en evidencia que no existía un plan claro para su rol, sino una imposición por parte del núcleo duro del oficialismo
“Ahí me di cuenta de que teníamos un problema grave”, ebfatizó.
Sedini asumió su propia cuota de responsabilidad con una autocrítica: «Yo no fui auténtica en el cargo y me dejé amarrar y presionar».
En la entrevista reconoció que, pese a sentirse absolutamente preparada –es periodista, con magíster en comunicación política y años de trayectoria–, terminó aceptando restricciones que desdibujaron su gestión. «Me amarraron de manos en un cargo que era para mí», confesó, admitiendo que el intento de amoldarse a un molde que no era el suyo la llevó a cometer errores comunicacionales.
Sin embargo, destacó que se «ganó» el cargo en un proceso. «Llegué ahí por mérito propio», aseveró.
Asimismo, admitió que aceptó limitaciones que, a la larga, resultaron perjudiciales para su desempeño. Acusó que se vio forzada a actuar con moderación, a no replicar antes las críticas y a eludir el enfrentamiento directo, a pesar de que estos rasgos habían sido característicos durante la campaña presidencial de Kast.
“Todo lo que fui y construí con mis ideas, mi estilo y mi forma parece que no servía para el Gobierno. En ese momento me di cuenta de que teníamos un problema”, cuestionó.
«Me vi limitada a un estilo, a no contestar, a no interpelar, y eso evidentemente te hace cometer errores”, concluyó, reflejando un quiebre que trasciende lo personal y evidencia una fractura en el proyecto político de Kast.
La entrada “¿Entonces para qué me llamaron?”: Sedini expone falta de diseño en el Gobierno, presiones internas y quiebre en el oficialismo de Kast se publicó primero en El Ciudadano.
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