Bruselas, 12 ago (EFE).- El nuevo reglamento europeo para envases y residuos de embalajes comenzó a aplicarse este miércoles en todos los países de la Unión Europea (UE), tras años de negociaciones y con el respaldo tanto de la industria alimentaria como de la sociedad civil.
Estas nuevas normas, que fueron aprobadas por los colegisladores europeos en 2024 tras ser propuestas por la Comisión Europea en 2022, buscan armonizar leyes existentes en los diferentes Estados miembros y marcar un ritmo común para reducir los 180 kilos de residuos de envases que cada europeo genera anualmente.
Para las organizaciones ecologistas y de consumidores europeas, que llevan años abogando para que el reglamento salga adelante, este día es un "hito crucial para la transición de Europa hacia una economía circular", señaló en un comunicado la responsable de políticas de reutilización y envases de la ONG Zero Waste Europe, Larissa Copello.
Asimismo, Copello advirtió que en los próximos años "habrá que centrarse en hacer realidad las obligaciones en materia de reutilización y prevención de residuos mediante medidas nacionales claras para reducir los envases innecesarios e invertir en sistemas de reutilización bien diseñados".
FoodDrinkEurope -la organización que representa a nivel europeo la industria de alimentación y bebidas- coincidió en que la fecha de hoy "marca el inicio de una fase crítica de aplicación" para su sector, a la vez que "respalda plenamente los objetivos del Reglamento de reducir los residuos de envases e impulsar la economía circular", dijeron en declaraciones a EFE.
"La prioridad ahora es garantizar la seguridad jurídica de todo el reglamento mediante una aplicación oportuna y coherente en toda la UE", añadieron, urgiendo a la cooperación entre instituciones y empresas para "preservar el mercado único y ayudar a las empresas a afrontar el complejo proceso de cumplimiento que tienen por delante".
A pesar de que no todas las normas del reglamento se aplicarán directamente a partir de hoy -muchas tendrán que esperar hasta 2030-, sí lo hará la primera serie de obligaciones, entre las cuales destacan nuevos límites de las conocidas como "sustancias químicas eternas", o PFAS, en envases que estén en contacto con alimentos.
Estas sustancias se utilizan para hacer impermeables los envases alimentarios -como vasos de café y recipientes para comida para llevar- y pueden filtrarse a los alimentos y poner en riesgo la salud de los consumidores.
Además, se armonizan las definiciones que afectan a los productos y a quienes deberán cumplir con la normativa, brindando exenciones a ciertos productos y a pequeñas empresas.
Finalmente, se impondrán nuevos requisitos de información y comercialización, como por ejemplo en el etiquetado -algo que ya existe en muchos países pero difiere entre unos y otros.
Todo ello será aplicable a partir de este miércoles, aunque el Ejecutivo comunitario sugirió que se opte por la vía de la colaboración entre autoridades y empresas en lugar de sancionar a aquellos que no cumplan durante los primeros meses con la nueva regulación.
"No se debería retirar ningún producto del mercado a causa de las nuevas normas", aseguró a la prensa un alto cargo de la UE, añadiendo que, en la fase inicial, las autoridades nacionales "podrían emitir advertencias, por ejemplo, pero inicialmente no deberían imponer multas ni otro tipo de sanciones".
El Ejecutivo comunitario ha propuesto al Parlamento Europeo y al Consejo de la UE -los Estados miembros- un cambio en el reglamento para eliminar la obligación para pequeñas empresas a designar representantes en cada Estado miembro que velen por el cumplimiento de la normativa.
Esta obligación, acordada hace dos años durante las negociaciones entre la Comisión y los colegisladores, actúa en detrimento del mercado único y no favorece el comercio entre países europeos, según apuntó el alto cargo europeo.
Por ese motivo, la CE incluyó esta enmienda en su paquete de simplificación de normas medioambientales el pasado mes de diciembre.
"Hemos trabajado sin descanso con las partes interesadas para introducir progresivamente las nuevas normas comunes europeas sobre envases de la forma más fluida posible a partir del 12 de agosto. El eslabón perdido: nuestro paquete 'ómnibus' para evitar que incluso las pequeñas empresas tengan que designar representantes en cada Estado miembro", dijo la comisaria europea de Medio Ambiente, Jessika Roswall.
"Espero que el Parlamento Europeo y los Estados miembros en el Consejo aprueben sin más demora esta importante propuesta de simplificación", zanjó.
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